Clooney regresó a la alfombra roja con un vestido rojo entallado y con pliegues, fiel reflejo tanto del estilo personal que ha perfeccionado en la última década como de su pasión por lo vintage. Un diseño personalizado de Balmain basado en un look de la colección otoño/invierno 1957 de Pierre Balmain, inspirado en la mitología griega. Para apoyar a su marido George, nominado a Mejor Actor Masculino de Película Musical/Comedia por su interpretación en Jay Kelly, Amal añadió unos pendientes de diamantes, un brazalete de diamantes a juego y un impecable bolso de mano en el mismo tono rojo (y ni un guante de ópera a la vista).
Aunque su marido, ganador de dos Oscar, es un veterano de la temporada de premios, Amal Clooney es selectiva con las ceremonias a las que asiste. Nunca ha acompañado a George a los Oscar, pero suele dejarse tentar por un viaje a Cannes –apareció en el festival el verano pasado vestida con un Dior de la época de Galliano– y, naturalmente, siempre reserva un hueco en su agenda para los Albies, la gala anual creada por la Clooney Foundation for Justice en 2022.

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