29/06/2026

La boda en Lleida de Laura y Sergi: un vestido de novia (con abrigo) de Paula Matthei y una celebración inspirada en el manierismo

Una boda en Lleida: el sueño hecho realidad de Laura y Sergi

A veces, dos citas bastan para saber que quieres pasar el resto de tu vida con otra persona. Lo confirman Laura y Sergi, una arquitecta madrileña y un doctor en neurociencias que se
conocieron un verano en París. “Tras únicamente dos citas nos embarcamos en una relación a distancia. Simplemente dejamos que el tiempo y las circunstancias decidieran. Poco a poco nos dimos cuenta de que las cosas iban encajando y lo que parecía una utopía para todo el mundo se convirtió en nuestro proyecto de futuro”, explica la pareja. Después de pasar por varias ciudades, en 2022, Laura se unió a Sergi en Ginebra, lugar en el que han empezado a construir su familia y su hogar.

Sergi le pidió matrimonio a Laura de la manera más sencilla y especial: siguiendo su ritual de cada fin de semana. “Desde que vivimos juntos, Sergi tiene la costumbre de preparar el desayuno todos los fines de semana. Siempre hace unas tostadas con tomate, aceite del bueno y un poco de sal, acompañadas de un café con leche recién hecho. Es un pequeño ritual que, pese a vivir en el extranjero, nos hace sentir más cerca de casa. El domingo 5 de mayo de 2024, Sergi decidió que ese momento tan nuestro, fuese también el momento de pedirme matrimonio. En nuestro hogar, que juntos hemos construido y tanto nos representa”, confiesa la novia.

Así pues, comenzaron los preparativos para celebrar su boda en Lleida. “Organizar una boda desde el extranjero sin ayuda es algo que no le deseamos a nadie”, confiesan. Aunque, a juzgar por el resultado y la alegría que desprende la pareja –y sus invitados–, ha merecido la pena. «Pese a la incertidumbre, preparar y diseñar todo fue muy especial, y en particular los viajes con nuestra familia para ultimarlo todo», recuerdan

Se casaron el pasado mes de octubre, en un monasterio románico del siglo XI. Después, lo celebraron Masía El Pujol. “Su propietaria lleva décadas protegiendo el Valle y su patrimonio, es un lugar muy especial que representa muy bien lo que somos”, comentan. De hecho, Dolors, propietaria de la masía, se encargó ella misma del catering. “Nos encanta tener invitados en casa y preparar comidas con tiempo y cariño. Nos moríamos por ofrecer un fricandó con setas, ponche segoviano para representar a la familia de Laura, y platos de cuchara. Aunque contactamos varios caterings, Dolors nos conquistó desde el principio con sus guisos. No hicimos prueba de menú, confiamos plenamente en ella y fue de las mejores decisiones”, dicen.

Una boda inspirada en el manierismo y en la propia esencia de los novios

Laura realizó un máster de artesanía contemporánea, del que nació su proyecto fecit_project. El respeto y la admiración por la artesanía es algo que ambos comparten. “Deseábamos que todo en la boda respirase verdad y nostalgia. Nos apoyamos en el manierismo, una época de transición entre el renacimiento y el barroco, e incluimos pequeños toques que recordasen a cada uno de nosotros”, desvelan. “Buscábamos texturas, y materiales crudos. Producimos los manteles a medida de las mesas de piedra, elegimos el barro, la madera y el cristal para las mesas y añadimos pequeños guiños muy nuestros. El aceite de la cata se sirvió en pipetas y placas de petri en referencia a la profesión de Sergi, y el postre sobre un azulejo en referencia a la arquitectura, la de Laura. Los centros de mesas estaban compuestos de potes usados para recoger resina de los pinos y unas estructuras que fabricamos con viejas rejillas oxidadas que recordaban al mallazo de obra, rellenos de flores y hortalizas en relación a las cornucopias. Confeccionamos y teñimos las servilletas con espino cerval, una técnica que Laura trabajó en su formación y que representaba el hacer las cosas con tiempo y recuperando técnicas. Nos hacía especial ilusión confeccionar una mantelería que pudiese acompañarnos en el futuro”, prosiguen. Los novios también hicieron una selección de cubertería y muebles del catálogo de Ah Rentals. “Muchos otros elementos fueron creados con tiempo y ayuda de nuestras familias. Una curiosidad es que cada fin de semana íbamos al marché aux puces para componer una vajilla de tazas diferentes en las que se sirvió el café. También nuestros testigos, que tienen muy buen gusto, nos ayudaron en la distribución de las flores que compramos en Flores Navarro dos días antes de la celebración», finalizan. La papelería se realizó tras muchas horas de pruebas en casa. Para el menú se inspiraron en el Bodegón con cacharros de Zurbarán que se encuentra en el Museo del Prado.

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