Si alguna vez has visto el capítulo de Sexo en Nueva York en el que las protagonistas van a Soho House y te has preguntado cómo sería la trama hoy en día, bienvenida al club. Muy probablemente, en la era del wellness, Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte, no sólo tratarían de refugiarse del calor mientras se toman unos cócteles, sino que buscarían un oasis de relajación que las alejara, al menos en espíritu, del vertiginoso ritmo de la ciudad. Y eso es justo lo que propone la exclusiva red global de clubes privados y hoteles con su nuevo templo de bienestar en la capital catalana: Barcelona Pool House.
Ubicado en un palacete de 1906 en la Avenida del Tibidabo, el recién estrenado establecimiento es la tercera apertura de la cadena en la Ciudad Condal. Pero en este caso no se trata de un club al uso, sino de un espacio en el que regenerar por completo cuerpo, mente y alma. “Barcelona Pool House ha sido diseñado como un refugio frente a la ciudad, un lugar donde disfrutar de la tecnología del bienestar más avanzada en un entorno tranquilo y relajado”, explica Caroline Curry, directora global de Soho Health Club. Y esa idea atraviesa el proyecto de principio a fin. Desde el primer escalón que conduce a la recepción hasta el último rincón del jardín, la sensación es la de haber cruzado una frontera que separa el frenético ritmo urbano de la vida lenta.
Si algo define el cuidado interiorismo de Barcelona Pool House es su capacidad para hacer convivir pasado y presente con armonía y soltura. El edificio ha sido restaurado respetando su esencia original. “Su historia ha sido el eje central a la hora de enfocar el diseño. Rendir homenaje a la época en la que fue construido era fundamental”, señala Domhnall Nolan, Senior Designer de la compañía. Ese tacto se traduce en espacios acogedores e íntimos, pensados para ser habitados desde la contemplación.
La joya de la corona es, como bien adelanta el nombre de establecimiento, la piscina exterior. Una amplia zona de descanso que busca promover actividades que garanticen el bienestar integral: ejercicio relajado, lectura y una conversación distendida. Y si la piscina es el eje físico del espacio, el jardín es su centro emocional. “Al entrar, parece como si estuvieras en un luga secreto”, explica Nolan. “Reubicamos cuidadosamente cuatro de los árboles originales para devolverles la vida y seleccionamos nuevos ejemplares junto con una fuente antigua”. El resultado es un paisaje íntimo, casi escondido, donde el tiempo parece detenerse.
Entre las seis salas del palacete destaca The Living Room, que conserva su suelo original y alberga el Martini Bar, uno de los espacios más emblemáticos del edificio, según confiesa Nolan cuando se le pregunta por el rincón que mejor define la esencia de Barcelona Pool House. “El techo cuenta una historia maravillosa y uno puede quedarse observando infinitamente, descubriendo pequeños detalles en el fresco”, asegura. El segundo Soho Health Club de la ciudad ocupa la cuarta planta de la construcción, y cuenta con vistas al Tibidabo. Aquí, el bienestar se entiende como una regeneración integral: tratamientos como el Water Massage conviven con terapias avanzadas como colchonetas PEMF e infusiones intravenosas. Y el Health Club Café, primer café totalmente vegetariano y vegano de Soho House, completa la experiencia con tentempiés y smoothies pensados para después del entrenamiento.

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