27/06/2026

Ana Locking: “Desde el principio entendí que mi condición social siempre iba a estar en colisión con el elitismo del mundo de la moda y del arte”

Pero aunque Locking está lejos de pensar en retirarse, la muestra sí que se supone en fin de un ciclo en la carrera de la diseñadora que, desde que arrancara, ha ido escalando peldaños y declinando su futurismo romántico en su propia marca pero simultaneándolo con frecuencia con otros proyectos: la creadora ha comisariado distintas muestras, diseñó parte del vestuario de la serie La vida breve y es, desde 2021, jurado de Drag Race España, entre otros proyectos.

Una trayectoria rica y variada que ha cultivado gracias a un esfuerzo y un tesón que aprendió de los mejores: sus padres. “Todo en mi carrera se ha movido por obstinación. Yo provengo de clase obrera, soy chica de barrio. Estudié Bellas Artes, pero mi madre era modista y me crié en un pequeño taller de confección. Desde el principio entendí que mi condición social siempre iba a estar en colisión con el elitismo del mundo de la moda y del arte. Y, o luchaba contra ello con la convicción de lo que tenía que hacer, o iba a ser muy difícil”, reconoce. “Cuando vienes de clase obrera, ves el esfuerzo tan grande que hace tu familia para sacar adelante a los hijos. Me acuerdo que cuando le dije a mi padre que quería estudiar Bellas Artes, me dijo: ‘vale, estudia lo que quieras, hija, pero esfuérzate por ser la mejor’. Y esa ha sido una enseñanza súper poderosa”. Y continúa: “Decidí estudiar Bellas Artes porque veía a mi madre siempre tan sacrificada en el taller, que yo decía: ‘¿dónde está el placer de hacer esto?’ No lo entendía. No entendía que la moda podía ser un camino creativo. Lo veía como un generador de un producto estético, pero no tanto la parte artística. Fíjate qué equivocada estaba. Entonces empecé a ver a principios de los 90 las primeras colecciones de McQueen, Galliano, Husein Chalayan y pensé ‘¿pero esto qué es?’. Ahí me di cuenta de la relevancia que tenía la moda como elemento de expresión, igual que el arte contemporáneo”.

Ahí arrancó una trayectoria que se uniría a la de otros creativos que, a principios de la década de los 2000 insuflaron una nueva vida a la moda española y que tuvo en Madrid su epicentro. “Cuando empecé con Locking Shocking, como estaba haciendo un máster de fotografía, hacía todas las fotos de mis propias campañas y mis modelos eran Davidelfin y Bimba [Postigo]. En esa época salíamos juntos todas las noches: Bimba, David, Gorka Postigo y yo. Éramos como una tribu. Esos años fueron increíbles de bonitos. Estaba Amaya Arzuaga, que ya llevaba unos años y estaba ahí en lo más alto y era como nuestro icono a seguir; Duyos, Carlos Díez, Carmen March, La casita de Wendy, Ailanto, Juanjo Oliva… nosotros sentíamos que era nuestro momento y que tocaba romper moldes, estereotipos, proponer cosas nuevas, arriesgar”.

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