Abaitua reconoce que, en términos de moda, existen dos Susanas. Por un lado, la del día a día, que se enfunda en unos vaqueros y una americana con sus deportivas. La otra Susana es la de los eventos especiales, la que orquesta con paciencia su look mano a mano con su estilista: “Si te soy sincera, te diría que no disfruto del todo la alfombra roja, pero a medida que me voy haciendo mayor, me va gustando más”, confiesa. “Cada vez me voy animando más con la moda y, sobre todo, disfruto de estar unida con mi equipo y con la gente que. me acompaña. No te negaré, en cambio, que como mujer hay mucha presión con la estética y que eso está ahí”; medita.
La intérprete vasca comenta que en estas ocasiones especiales le gusta jugar y elegir marcas y estilos más arriesgados que quizá en su día a día no llevaría. Para esta edición de los Goya, tenía clara su apuesta en Vivienne Westwood: “Siempre me han gustado mucho sus vestidos, y a eso se ha sumado el color, que es verde, como el de mis ojos. Es un tono que siento que siempre me ha quedado muy bien, y por eso este año lo hemos enfocado más en este aspecto”, revela. En este estilismo no había una inspiración detrás, señala, sino que confió en su estilista. “Lo que no quería era un vestido con excesivo volumen, no me veía ahí. Es curioso cómo otros años me he podido ver en un estilo concreto y, sin embargo, este año estaba muy abierta”. Vieron varias opciones igual de elegantes y sencillas, pero Abaitua admite que quería lucir el pecho más descubierto, para poder llevar una buena pieza de alta joyería. «Además de que quería la parte del escote muy descubierta y los brazos también fueran visibles, no quería manga larga porque quería jugar con las joyas y poder lucirlas bien.”, añade.
Así, Susana Abaitua brilló por todo lo alto al dar protagonismo a las joyas de Rabat que escogió: “La pieza principal iba a ser un collar, que es una de las joyas que más me apasiona de la firma”, apunta. “Se trata de un diseño de diamantes, con esa sencillez que aporta luz y a la vez es espectacular, algo que me gusta mucho de la joyería”. A esa pieza, que identifica como su favorita, le añadieron otras más discretas: “Era tan potente que queríamos simplemente dar un toque de brillo con los pendientes y el anillo a las manos. Desde luego, mi pieza favorita es el collar, estoy muy contenta de llevarlo”, sostiene.

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