
Para su debut en los Goya, Soroa se ha decantado por un vestido en blanco y negro de la colección primavera-verano 2026 de Carolina Herrera: “Era el vestido con el que soñaba incluso antes de saber que iba a una alfombra roja o que iba a ser actriz. Siempre he querido ponerme un diseño palabra de honor con falda amplia, y este era el perfecto”, explica. “Tiene detalles muy especiales, como la falda con ese doble tutú o el corsé con la cadera exagerada. Es como muy teatral y me encanta. Cuando me lo probé me recordó mucho a Las Meninas, que es mi cuadro favorito desde hace años”, puntualiza. El look es un trabajo mano a mano con su estilista, Cindy Figueroa, a la que le pidió algo verdaderamente especial al conocer la nominación. Lo han conseguido, ya que se trata de una apuesta con el punto justo entre romántico e historicista. Además, riza el rizo: supone un sutil guiño a España al ser una colección inspirada (y presentada) en Madrid el pasado mes de septiembre. La actriz reconoce además que Carolina Herrera, firma que también la maquilla, es una de sus marcas fetiche: “No lo digo porque vaya a llevar un look suyo, pero pienso que tiene los vestidos más bonitos. Es muy elegante, pero también arriesga con colores, formas y es también muy moderna”, cavila. A un maquillaje estilo Hollywood dorado, con los labios perfilados en color rojo (obra de la make-up artist Paula Soroa), la artista le sumó unas discretas joyas de Bulgari.

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