30/06/2026

“No puedo superar a mi ex”: por qué después de una ruptura nadie parece suficiente

Esto explica por qué, durante un tiempo, ninguna nueva conexión parece suficiente. No porque nadie esté a la altura, sino porque todavía estamos comparando todo con algo que ya conocemos. “Comparar es una forma de intentar recuperar el confort y la estabilidad que ya teníamos”, dice la psicóloga. La clave, añade, no está en evitar esa comparación –algo prácticamente imposible– sino en no quedarse habitándola de manera permanente.

El duelo que intentamos esquivar

También existe otra posibilidad: que estemos intentando esquivar el duelo. Tras una ruptura, muchas personas llenan su agenda, vuelven rápidamente a las citas o se mantienen constantemente ocupadas. Desde fuera puede parecer que todo está superado, pero no siempre es así. “Si las conductas de salir, estar ocupado todo el tiempo o vincularte con alguien tienen como finalidad no conectar con las emociones propias del duelo, probablemente estemos anestesiándolo”, explica Cordón. El problema es que las emociones no desaparecen solo porque intentemos ignorarlas. “Las emociones, cuanto más las tapas, con más intensidad aparecen posteriormente”. Por eso, el tiempo no siempre es suficiente. “El tiempo, por sí solo, no cura. Lo que realmente puede sanar es lo que hacemos con ese tiempo”.

Por qué una ruptura puede sentirse como una pérdida absoluta

Aunque solemos pensar en las rupturas como algo distinto a otros tipos de duelo, psicológicamente comparten una base común: la pérdida. “El denominador común es que alguien que estaba de manera consistente en tu vida deja de estar”, explica Cordón. No solo desaparece la persona, sino también los planes compartidos, las rutinas y la idea de futuro que habías construido. A diferencia del duelo por fallecimiento, el duelo por ruptura suele ser más inestable. “Las emociones suelen ser muy transitorias, incluso dentro del mismo día”, señala. Puede haber momentos de entusiasmo por todo lo que vendrá, seguidos de una tristeza inesperada horas después. “Hay mucha oscilación emocional porque también existe ambigüedad”.

El cerebro también pasa por una ruptura

No es solo una cuestión emocional. El cerebro también necesita adaptarse. “Cuando dejamos una relación intensa, el cerebro tiene que adaptarse a la pérdida de un vínculo que durante mucho tiempo ha funcionado como una fuente de regulación emocional, seguridad y recompensa”, explica la psicóloga. En ese proceso se activan los sistemas de apego y los circuitos de recompensa, lo que puede generar algo parecido a un síndrome de abstinencia emocional: pensamientos recurrentes, nostalgia o necesidad de contacto. Con el tiempo, el cerebro reorganiza las memorias asociadas a la relación y la narrativa personal que habíamos construido alrededor de ella.

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