Así fue la boda del tenista Alejandro Davidovich Fokina y Paloma Amatiste
A Alejandro Davidovich Fokina y Paloma Amatiste los unió su amor por el tenis. Aunque ella nunca jugó de manera profesional, siempre sintió una gran pasión por este deporte, una pasión que, desde pequeña, ha compartido con su hermano. “Entrenaban juntos desde niños y mantienen una gran amistad. Además, a día de hoy, es su manager deportivo. Fue él quien nos presentó, aunque nuestra verdadera conexión llegó años después, en una noche de verano en Marbella, cuando empezó todo entre nosotros”, reconoce Paloma. “Nuestra vida gira en gran parte en torno al circuito, viajando juntos durante muchas semanas al año. Acompañarle en sus torneos forma parte de nuestra rutina y es, sin duda, una de las cosas que más disfrutamos. Nos sentimos afortunados de compartir este estilo de vida, que nos permite descubrir el mundo juntos, conectar con nuevas culturas y conocer a personas maravillosas en cada destino. Para mí, estos viajes son también una fuente constante de inspiración. Todo lo que vivimos y descubrimos alimenta mi mirada creativa y se refleja en mi trabajo en el mundo de la moda. Poder apoyar su carrera deportiva, mientras él me inspira en la mía, da a nuestra vida un equilibrio muy especial”, añade.
Alejandro le pidió matrimonio a Paloma en Roma, la ciudad que la vio crecer, tras una cena íntima en el corazón de la ciudad. “Dimos un paseo hasta llegar a la Fontana di Trevi, allí me propuso cerrar los ojos y pedir un deseo juntos con el tradicional gesto de lanzar una moneda. Cuando los abrí, me sorprendió arrodillándose”, confiesa.
Una decoración inspirada en las noches de verano andaluzas
La pareja se casó el pasado 14 de junio de 2025. «Fue un día lleno de luz, emociones y detalles pensados para reflejar nuestra historia y estilo personal, creando recuerdos que siempre atesoraremos», explican. Decidieron casarse en Sotogrande, ya que les cautivó su privacidad, su entorno natural y su belleza serena. La celebración se realizó en Trocadero Sotogrande, un espacio íntimo con jardín abierto al mar, piscina y esa atmósfera que evoca los veranos andaluces de siempre. “Para nosotros, era el escenario perfecto para celebrar un día tan especial, rodeados de la atmósfera mediterránea que tanto nos inspira”, dicen. El catering estuvo a cargo del propio Trocadero y de la organización se encargó el equipo de MitsyCo. Weddings. “La inspiración nace de las tardes y noches de verano andaluzas, que forman parte de nuestros recuerdos desde la infancia: su luz dorada y la cercanía del mar”, cuenta la pareja.

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