Sexo y menopausia: cómo cambia el deseo sexual en esta etapa
Me sorprendió saber que el llamado síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) —un conjunto de alteraciones asociadas a la bajada de estrógenos que puede provocar sequedad vaginal, molestias o dolor durante las relaciones sexuales— afecta a casi la mitad de las mujeres. Sin embargo, reducir la sexualidad femenina únicamente a estos síntomas sería quedarse en la superficie.
Como explican la nutricionista y divulgadora Marta Marcè, la sexóloga Ana Lombardía y la ginecóloga Bárbara Fernández del Bas, este momento vital no tiene por qué significar el final del deseo, sino más bien una transformación en la forma de vivir el placer. Para entender qué ocurre en el cuerpo, qué señales conviene atender y cómo seguir disfrutando del sexo, las expertas comparten 10 claves que ayudan a abordar la sexualidad con más información y menos miedo.
1. El deseo no desaparece, cambia
Uno de los temores más habituales cuando llega la menopausia es pensar que el deseo sexual desaparece, aunque Marta Marcè, nutricionista y divulgadora especializada en menopausia, matiza esta idea. Los cambios hormonales influyen en la libido y en la respuesta sexual, no solo porque afectan a la zona genital, sino también porque modifican el funcionamiento cerebral del deseo. Con la bajada de estrógenos —y también con el descenso de testosterona— pueden aparecer cambios en la lubricación vaginal, en la elasticidad de los tejidos o en la sensibilidad genital.
Además, los estrógenos participan en la regulación de neurotransmisores como la dopamina, relacionada con la motivación y la recompensa, y la oxitocina, asociada al vínculo emocional. Cuando estos niveles disminuyen, muchas mujeres perciben que el deseo ya no aparece de forma tan automática como antes. “En menopausia es muy frecuente que el deseo pase de ser espontáneo a ser más responsivo”, explica. “Es decir, no surge necesariamente como un impulso inmediato, pero puede activarse cuando existe un contexto adecuado: conexión emocional, intimidad, estímulo o tiempo suficiente para que el cuerpo se active”.
2. Deseo y excitación no son lo mismo
Para entender mejor estos cambios, conviene aclarar que el deseo sexual y la excitación física no son lo mismo, como señala la sexóloga Ana Lombardía. Mientras el primero tiene que ver con las ganas o la motivación hacia el encuentro íntimo, la excitación es la respuesta fisiológica del cuerpo, que incluye fenómenos como la lubricación vaginal o el aumento del flujo sanguíneo en la zona genital.
“La menopausia no apaga el deseo automáticamente”, explica Lombardía. “Puede cambiar, sí. Pero depende también del contexto, del vínculo, de cómo te sientes contigo misma o de la relación que tengas con tu pareja”. Entender esta diferencia ayuda a reducir la presión y a vivir la sexualidad con más naturalidad.

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