No hay muchos que hayan vivido una vida tan caleidoscópica como la de Liza May Minnelli. En sus 80 años de vida, la madrina del mundo del espectáculo se ha casado cuatro veces, ha ganado los cuatro premios fundamentales de la industria del entretenimiento estadounidense (los Emmy, los Grammy, los Oscar y los Tony) y ha burlado a la muerte. Ahora, en sus nuevas memorias, Kids, Wait Till You Hear This (Niños, esperad a oír esto), relata todos sus altibajos (que son muchos) con sus propias palabras.
Los padres de Liza eran la estrella de cine Judy Garland y el director Vincente Minnelli. Ella fue la primogénita, en 1946, y se dio a conocer rápidamente. De hecho, según cuenta Minnelli en su libro, Garland, ya embarazada, tuvo una revelación mientras dormía: el nombre de su hija. “¡Se llamará Liza Minnelli! Quedará genial en la marquesina de una película”, exclamó al despertar. Sus padres ya habían decidido el destino de Liza: sería una estrella.
Repasamos algunas de las mejores anécdotas de las memorias de Minnelli.
Fue confidente de Lady Di
Minnelli y la Princesa de Gales coincidieron en numerosos actos y conciertos en Londres, pero «siempre encontraban la manera de pasar tiempo a solas». Ambas valoraban profundamente su amistad, ya que se habían unido por pertenecer a familias muy mediáticas, y «protegían ferozmente la intimidad de la otra», escribe Minnelli. Lady Di le confiaba a Minnelli sus problemas matrimoniales y la apodaba «la dama luchadora». «Lo que más recuerdo es gesto amistoso, escuchándome con muchísima atención», relata. «No tengo pruebas de ello, pero estoy convencida de que si la princesa Diana viviera, sus hijos no se enfrentarían a los dilemas por los que están pasando. Eran las personas más importantes de su vida, y viceversa.»


Más historias
El hábito diario que afecta a la microbiota intestinal, según un cirujano digestivo
3 combinaciones (maestras) de color que propone Marc Jacobs para primavera-verano 2027
Athena Accorsi, hija de Laetitia Casta y Stefano Accorsi, debuta como modelo a los 16 años, con el mismo magnetismo que su madre