23/04/2026

Júlia de Paz dirige ‘La buena hija’: “Me siento más cómoda generando preguntas que dando respuestas”

Una escena de ‘La buena hija

Una escena de ‘La buena hija’

Avalon

La preparación de La buena hija llevó más de cinco años hasta que el equipo estuvo en condiciones de rodar. El tema era suficientemente delicado como para profundizar en él todo lo necesario. Todos los actores –también están Janet Novás y Petra Martínez en el reparto– entendieron a la perfección su rol, pero es Villagrán el que tiene que encarar, por razones obvias, el papel más antipático de la película. “Fue complicado porque Julián, como actor, y yo, como directora, no podemos justificar al personaje, pero tenemos que entenderlo”, comparte Júlia de Paz. “Nos entrevistamos en una cárcel de Cataluña con reclusos que estaban allí por violencia machista, y él también vino. Teníamos que comprender cómo entendían el amor, los celos o la gestión del miedo al abandono”, continúa.

Las dinámicas más ligeras entre padre e hija se prepararon con ejercicios compartidos entre actriz y actor. “Llegaron a preparar un pastel juntos”, comenta la directora; las más oscuras, se trabajaron de manera individual. Y es sobre la mirada única de Arancibia donde recae gran parte de la intensidad de La buena hija. “La encontré a partir de un casting. Vimos a más de 500 niñas con Irene Roqué y su equipo”, rememora la directora. “Ella era la única en la que noté al personaje porque lo transmitía a través del silencio y había emociones que no se permitía expresar. La mayoría de las niñas que pasaron por las pruebas transmitían una feminidad muy hegemónica y yo buscaba que Carmela se cuestionara su propia identidad. En Kiara vi esto. Fue un proceso muy largo”, concede. “Irene, al mismo tiempo, estaba haciendo el casting de Carla Simón para Romería, nos encontrábamos y comentábamos si habíamos dado con lo que buscábamos. Ella dio con Llúcia y yo con Kiara más o menos al mismo tiempo”.

A pesar de ser este un drama descarnado, se deja lejos aquí, eso sí, la lágrima fácil. “Sí, he evitado lo maniqueo y panfletario. Me siento más cómoda generando preguntas que dando respuestas”, cuenta la directora. “Esto creo que es una conversación con el público y cada uno lo percibe a su manera. Desde guion teníamos claro que queríamos que la película fuera así. Para mí esto es una experiencia emocional, pero es más todavía una conversación”.

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