23/04/2026

¿Por qué el enfado en las mujeres no es malo? Cómo aprender a expresarlo sin culpa

Para desentrañar el fenómeno, que nos afecta a Calderón, a mí y que ¡sorpresa! no es individual —ningún patrón de conducta lo es, sorry, psicoanálisis— sino estructural y asentado en las desigualdades de género, he hablado con Olga Barroso, psicóloga experta en violencia machista, que acaba de publicar Rupturas.

El propósito de esta pieza es que nos sintamos menos solas, más acompañadas, menos incomprendidas y, a ser posible, nada culpables, a la hora de transitar el amor heterosexual, en su etapa más decadente.

¿Qué es el enfado?

Es una emoción humana y la podemos sentir todos y todas, pero es entendida de manera distinta si las sienten las mujeres, y la reacción y la consideración que se hace de ello también son diferentes.

¿Cuándo aparece?

El enfado es una señal que hay que tener en cuenta, como el hambre, la sed o el cansancio. Es una sensación emocional. Y al igual que las sensaciones fisiológicas, son todas necesarias e importantes, aunque algunas sean difíciles de vivir. Si aparecen es para indicarnos que hay algo que no va bien y que debemos iniciar una acción para recuperar ese equilibrio perdido. Porque si estamos sanas y bien, va a surgir ese enfado, ese coraje o esa ira para indicarnos que estamos en una situación injusta, que estamos recibiendo un trato inadecuado.

¿Cuál es la relación que tenemos las personas que hemos sido socializadas como mujeres con el enfado?

La sociedad, por este machismo que nos envuelve, ha definido arbitrariamente que nuestro enfado es algo malo y que no es legítimo. Por tanto, siempre vamos a sentirnos culpables al sentirlo, porque entendemos de una manera tácita que estamos reaccionando mal, aunque sea lo natural en un organismo sano. Sin embargo, se nos pide que estemos contentas, conformes, complacentes, y se nos disuade de reconocer nuestra ira y expresarla.

¿Cómo se construye esa culpa?

A las mujeres se nos ha otorgado el papel de estar al servicio de los demás y se nos ha dicho que lo correcto es que seamos buenas y comprensivas; que debemos orientarnos a que los otros se sientan bien y a que predomine la armonía. Hay una investigación muy interesante de María José DíazAguado, catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid —que publicó 2011 y volvió a repetir en 2013—, y en ella, además de cuantificar el número de chicas que sufrieron violencia en sus relaciones de pareja siendo menores de edad, se analizó qué mensajes machistas recibían los jóvenes. Un porcentaje abrumador de chicas reconocieron que a ellas les habían dicho durante su educación que lo adecuado para resolver un conflicto era ceder y que debían primar siempre el bienestar del otro, mientras que a los chicos no se les enviaba ese mensaje. En resumen, que la mujer que no se enfada y cede es la expresión correcta de ser mujer y que, además, tendremos más valor si nos entregamos a ese amor y velamos porque haya armonía en la relación.

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