Los beneficios de trabajar la flexibilidad psicológica
De hecho, aceptar que la perfección y excelencia no son compatibles con la realidad, me ayuda incluso a sentirme menos superada y bloqueada. “Aceptar que ‘suficiente está bien’ no es bajar el listón, es regular la autoexigencia y flexibilidad psicológica. La flexibilidad es uno de los indicadores más claros de salud mental: poder adaptarnos, ajustar expectativas y entender que no todo tiene que ser extraordinario para ser valioso.Y eso tiene un efecto directo en el bienestar: reduce el pensamiento rumiante, mejora la autoestima y nos permite descansar sin culpa. Los estudios psicológicos muestran que el perfeccionismo rígido se asocia a más ansiedad, autocrítica y más insatisfacción vital”, explica Calderero.
Es cierto que cuando vives instalada en el deseo de perfección para lograr el sobresaliente en todo –seguro que te suena este relato– no es tan fácil empezar a soltar para quedarse en ese punto medio. Pero me ayuda pensar, tal y como explica la psicóloga, que aceptar esta normalidad humana “no es conformarse, es descansar. Fortalece la autoestima porque la separa del resultado y la apoya en algo más estable: quién soy, no cuánto destaco. No implica renunciar al crecimiento, sino ampliar la idea de valía personal”. Y es mucho más realista con nuestra propia naturaleza (y la de nuestro cerebro) porque, aunque nos empeñemos en alcanzar la excelencia mediante recursos poco alineados con la fisiología del ser humano, nuestro cerebro no puede lograrlo.
La sostenibilidad emocional
“Hacer algo correcto y suficiente permite conservar energía mental para lo verdaderamente importante. Es una estrategia de sostenibilidad emocional, no un gesto de conformismo. El cerebro no está diseñado para rendir en excelencia constante en múltiples frentes. Sin embargo, culturalmente hemos normalizado esa exigencia”, explica Calderero, reforzando la idea de que no podemos estar ‘arriba’ todo el rato. “Nuestro sistema psicológico funciona por ciclos: hay etapas de alta intensidad y otras de mantenimiento, integración y descanso. Pretender vivir siempre al máximo no nos acerca más rápido al éxito; nos acerca más rápido al agotamiento”, concluye. Siempre viene bien saberlo para no intentar agotarse con imposibles.

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