19/04/2026

Nicole Wallace: “Para mí, la belleza es tener confianza. Cuando eso sucede, se proyecta una especie de aura. Va mucho más allá de lo que una pueda considerar objetiva o subjetivamente bello”

Nuestra flamante protagonista de portada, Nicole Wallace, responde al concepto de belleza desde todos los prismas de la palabra. Por un lado, a la evidencia (incuestionable, diría una servidora) de lo visible –es, sin rodeos, una chica objetivamente guapa–; por otro, a una idea mucho más subjetiva, que desborda cualquier canon. “Para mí, la belleza es tener confianza en la propia piel”, afirma. “Cuando eso sucede, creo que se proyecta una especie de aura. Va mucho más allá de lo que una pueda considerar objetiva o subjetivamente bello”.

Esa seguridad de la que ahora hace gala, sin embargo, no siempre es un territorio fácil de habitar. “Nada quita que yo mañana tenga la sesión de la campaña de Women’secret o esta portada con Vogue y quiera entrenar durante dos meses para verme bien y guapa, pero la realidad es que se nos juzga por existir: no eres suficientemente guapa y no lo estás haciendo suficientemente bien”, reflexionaba la actriz en la entrevista que acompaña al número, consciente del escrutinio constante al que se enfrenta como actriz, y como mujer.

Su relación con la belleza, en cualquier caso, empezó como algo mucho más pueril, desde la inocencia, el juego y la curiosidad. “¿Mi primera interacción con el maquillaje…? No sé si fue exactamente esta, pero sí recuerdo robarle todos los glosses a mi madre y pintar las patas de nuestra mesa de madera con ellos porque, claro, así brillaba muchísimo. Poco a poco me fui dando cuenta de que esa no era su función. Aun así, creo que robarle el maquillaje a mi madre y a mi hermana –la directora Chloe Wallace, ocho años mayor– fue mi primer contacto con este mundo”.

Desde entonces, la actriz ha ido construyendo un criterio propio que mezcla intuición, curiosidad –“he crecido viendo muchos tutoriales de YouTube, así que gran parte de lo que sé lo he aprendido ahí”– y referentes dentro y fuera de la industria. Entre ellos, como no podía ser de otra forma, está su madre: “Creo que los mejores consejos me los ha dado ella. Siempre me decía que ‘menos es más’, y la verdad es que estoy bastante de acuerdo. También he aprendido mucho al trabajar mano a mano con profesionales, pero creo que lo más importante es perder el miedo a jugar. Nadie conoce tu cara mejor que tú misma, ¡date el permiso de experimentar, de probar!”.

Probando fue como hace unos días, en la presentación de La casa de los espíritus –su último proyecto, que verá la luz en Prime Video el próximo 29 de abril–, sorprendió con un maquillaje propio de una película de fantasía en el que destacaban su eyeliner en un delicado tono lila, con la línea de agua en blanco y las pestañas a tono. Sí, pestañas blancas. Sin embargo, en sus imprescindibles no figura una máscara de pestañas de este color (que en realidad era un primer), sino cosméticos mucho más prácticos. “No podría vivir sin un labial y un lápiz marrón. Siento que un lápiz marrón siempre me salva”. ¿Y cuando viaja? “Fácil: en mi neceser siempre llevo crema hidratante, un mist para aportar hidratación rápida en spray… ¿Y qué más? Ah, sí, también un Aquaphor o algún producto similar, que me sirva un poco para todo”. Et voilà: lista para triunfar en Hollywood.

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