18/04/2026

Lucía Gainza, médica: “La delgadez es una forma de control porque una mujer hambrienta y preocupada por los cánones de belleza es una mujer más manipulable”

Wallace, además, subraya que a esta imagen mental, compartida, sobre las formas que constituyen la belleza –y que ya hemos interiorizado nosotras, sin necesidad de que nadie nos la recuerde– se le ha atribuido un valor moral. “Se nos enseña que un cuerpo delgado es un cuerpo disciplinado, y todo lo que se desvíe de esa apariencia será leído como descuido y falta de voluntad”, comparte. Sobre esta doble perversidad también se ha pronunciado Gutiérrez. “Al principio, cuando subía una foto, tenía que justificarme con un mensaje en torno al body positive: no podía existir sin hacerlo, porque cuando una persona se muestra con un cuerpo no normativo, con tranquilidad y normalidad, su mera existencia cuestiona las reglas sociales”.

La cineasta sitúa el comienzo de este retroceso el día que Kim Kardashian asistió a la Gala del Met con un vestido que Marilyn Monroe había llevado seis décadas antes. Tras años de figuras sinuosas –la cirugía de aumento de glúteos incrementó de manera exponencial desde 2017 a 2022, cuando alcanzó su máximo histórico, coincidiendo con el citado evento–, la empresaria anunciaba así el inicio de una nueva era. Wallace supo leer entre líneas, pero lo que más le sorprendió entonces fue la manera en la que Kardashian hablaba de su pérdida evidente de peso. “El tono, aquella satisfacción, como si fuese un logro deportivo, una hazaña en cuanto a disciplina, un gesto digno de admiración”, lamenta.

Un mensaje, el de una celebridad con más de 350 millones de seguidores en su cuenta de Instagram, que afectó a la cineasta, y a todas esas mujeres (y hombres) que reciben esta serie de inputs, máxime si están creciendo. “Me preocupa la acumulación, porque no es solo la delgadez, es todo a la vez. Que una niña necesite una rutina de cremas me resulta terrorífico. Pero el mensaje es el mismo: tú, tal como eres, necesitas ser corregida”, razona la directora, a la que le parece legítimo “que cada cual haga lo que quiera con su cuerpo”, siempre que esa decisión no provenga de “una presión social tan brutal y temprana que ni siquiera puedas distinguir el deseo propio del que te han insertado”.

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