18/04/2026

Bad Gyal y Rosalía subrayan la importancia de no opinar sobre cuerpos ajenos en el confesionario del ‘LUX TOUR’

El rumor llevaba días circulando. Todo Internet quería ver a Bad Gyal pasar por el ya icónico confesionario de Rosalía. Y finalmente sucedió. La artista de Vilassar de Mar apareció sobre el escenario en la tercera de las cuatro noches del LUX TOUR en el Palau Sant Jordi y desató una gran ovación incluso antes de tomar el micrófono y exponer a su perla.

Siguiendo la estela de invitados anteriores como Yolanda Ramos o Guitarricadelafuente, la autora de Más Cara se sentó para compartir una historia personal que finalmente tomó un cariz reivindicativo. Todo empezó con un chico con el que se estaba conociendo que, según explicó, al principio no le convencía demasiado “a nivel intelectual”, aunque, como ella misma apuntó, este sí se “resolvía” en otros aspectos. Aun así, había en él señales de alerta evidentes que le costaba mucho ignorar. “Trataba mal a los camareros, era arrogante. El típico niño de familia de bien al que siempre había que agradarle la oreja”, contó sin pelos en la lengua. La hecatombe llegó cuando, estando juntos en la cama, él le soltó: “¿Y no has pensado en ponerte tetas?”. La respuesta de la artista fue inmediata: “¿Y tú no has pensado que no se opina de cuerpos ajenos, cariño?”.

Rosalía remató el mensaje con su característico ingenio: “¿Y no ha pensado en trabajar el cerebro, no?”. A lo que Bad Gyal añadió: “No lo usaba mucho, debía tenerlo del tamaño de una nuez”. Para acabar con este interludio del concierto, esta última le dio un consejo al público: «Si un tío habla mal a los camareros, es arrogante y se cree el centro del mundo, prepárate, porque se irá por la puerta y fuerte«. La de Sant Esteve Sesrovires puntualizó la reflexión: “Pienso que, de alguna manera, en el inicio, cuando hay esa conquista y la seducción, todo el mundo intenta hacer ver su mejor versión. Y si esta es su mejor versión…”. Pero más allá de las risas y el tono distendido de la conversación, las dos cantantes aprovecharon para subrayar una idea clara: no ignorar las red flags y, sobre todo, no tolerar comentarios sobre el cuerpo que nadie pidió.

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