24/04/2026

¿Un 007 asiático? ‘Bait’ destapa los prejuicios tras el héroe más británico

Parecen estar de moda las series que hablan del propio proceso creativo en cine y televisión, con ‘The Studio’ a la cabeza, y dentro de esa tendencia Prime Video se ha anotado el tanto de estrenar una de las apuestas más originales de la temporada. ‘Bait’ se basa en una curiosa premisa, explorando qué podría ocurrir cuando un actor británico de origen asiático audiciona para ser el próximo James Bond.

Lo que ocurre es que su vida se desmorona: el rumor de su posible confirmación como James Bond corre como la pólvora, levantando reacciones públicas salpicadas de sospecha, racismo e islamofobia, mientras que dentro de su propia familia el rumor -tratado como una confirmación- desata un caos de proporciones épicas.

La identidad de Shah Latif, londinense pakistaní, interpretado por Riz Ahmed, creador del show y actor protagonista, está por supuesto en el centro de la polémica explorada en ‘Bait’, pues de hecho la miniserie de seis episodios sucede en pleno Ramadán, y el “backlash” a su candidatura perturba profundamente su sentido de identidad y su seguridad personal, como candidato a representar la masculinidad británica.

‘Bait’ explora qué tipo de hombre puede ser James Bond en pleno siglo XXI y qué tipo de actor es “creíble” en el papel, curiosamente dentro de la misma plataforma -Amazon Prime- que ha comprado los derechos de la franquicia; y que, de momento, no coloca a ningún hombre marrón o negro en el rol protagonista, pero sí lanza esta serie metacómica y especulativa, de la que lo mejor y lo peor que se puede decir es que imagina escenarios no tan surrealistas, teniendo en cuenta cómo están las cosas.

La serie convence sobre todo en su faceta cómica, pero también difuminando géneros, pasando de la comedia al thriller según el episodio, marcándose bromas y chascarrillos francamente divertidos, sobre todo los asociados a la cultura pakistaní y a las dinámicas familiares, y también como exploración de la sacudida psicología del personaje principal, que, escrito en todo su patetismo -como ese momento en que acepta hacerse un selfie con un fan que lo confunde con Dev Patel-, resulta muy humano.

Hay un componente meta, kitsch y profundamente moderno en la sucesión de diferentes tonos narrativos: de la simbología de la cabeza de cerdo a la parodia del dramatismo de Bollywood, pasando por la paranoia del extremismo islamófobo, que ‘Bait’ subvierte de manera muy inteligente.

Donde Riz Ahmed no acaba de dar en el clavo es en el desarrollo del resto de personajes de la serie, ya que el suyo se explora en toda su dimensión, pero no tanto los personajes de su familia -su hermano, padre o madre-, que están escritos de forma algo estereotipada y superficial, simplemente como complementos de la vida de un actor con ambiciones que su familia quizá no comprende.

Algo debe perderse en el camino cuando has de contar una historia tan compleja y profunda en capítulos de menos de media hora de duración, pero precisamente la condensación de temas en tan poco tiempo invita a visualizar la serie compulsivamente, para descubrir nuevas líneas narrativas que quizás habías pasado por alto.

‘Bait’ es divertida, caótica, paranoica, enternecedora, y aunque el final no acaba de rematar la épica buscada, resultando algo forzada su estructura circular, solo por su originalidad merece un visionado. Ah, y por su banda sonora, que incluye joyas de SOPHIE, Jai Paul, la recientemente fallecida Asha Bhosle o una maravilla de Jorja Smith creada para la ocasión.

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