El éxito progresivo de sus primeros singles, luego de «Quédate» y ‘Playa del inglés’ y finalmente de su debut largo, ‘DONDE QUIERO ESTAR‘, dejó a Quevedo exhausto, a las puertas de una depresión. Decidió retirarse 9 meses cuando estaba en la cima. Tuvo ocasión de contarlo después, pero no le dio tanto tiempo a hacer un buen segundo álbum. Pese a que ‘BUENAS NOCHES‘ sigue en el top 10 en España, casi un año y medio después de su edición, era un disco deslavazado y apresurado que no decía nada en particular sobre la artisticidad de Pedro Luis Domínguez Quevedo.
El tercero, ‘EL BAIFO’, nos permite conocerle mucho mejor. El cantante ha abandonado Madrid, ha vuelto a vivir exclusivamente en Gran Canaria, y se ha empapado de la cultura de las islas para recordarnos que Canarias no solo es un destino turístico, sino una tierra con una historia muy rica, además de profundamente vinculada a Latinoamérica desde hace siglos. Que «Quevedo se ha hecho un Bad Bunny» es el titular fácil, pues hasta la intervención coral final de Los Gofiones remite a ‘Debí tirar más fotos’ (la canción). Pero hay tres puntos importantes que aclarar.
El primero es que este disco va sobre Canarias, no sobre Puerto Rico, así que no puede ser lo mismo. El segundo es que Quevedo siempre ha reconocido la influencia de Bad Bunny, como también la de Cruz Cafuné. Incluso en la intro del álbum parece haber una cita a ‘Safaera’ («hoy se bebe…»). Y el tercero y quizá más relevante si hablamos de comparaciones, es que la fijación del artista sobre Canarias no es nueva. Cuando subió a Youtube su primer álbum, lo hizo con una película de una hora en la que recorría distintos puntos de las islas. Hace 3 años dejaron este comentario en dicho film: «Dudo mucho que alguien disfrute más de esta película que los canarios, es la mejor forma que tienen los artistas canarios de mostrar sus islas». Algo muy parecido va a ocurrir con este proyecto.
Quevedo tampoco se ha metido a hacer un disco de folías. Pero sí ha incorporado instrumentos tradicionales como el timple o las chácaras, en principio ajenos al reggaeton. Se oyen mucho, por ejemplo, en ‘HIJO DE VOLCÁN’. Las referencias a las islas se cuentan por decenas: ‘GÁLDAR’ recibe su nombre del primer lugar habitado por los aborígenes. ‘SCANDIC’ es una discoteca muy conocida a la que Quevedo nunca pudo ir porque cuando cerró aún era menor. Aparecen artistas locales invitados como la orquesta Nueva Línea. ‘LA GRACIOSA’ es la pequeña isla a la que ha llevado al mismísimo Elvis Crespo a grabar. Y mi favorita: ‘EL BAIFO’ toma su estribillo de una canción tradicional que los niños suelen cantar en el colegio (‘Vivo en un archipiélago‘).
El proyecto se sabe muy bien cerrado y además es humilde. El «baifo» es como se conoce en las islas al «cabrito joven». Lo que Quevedo nos quiere decir es que tiene mucho que aprender, algo que reconoce expresamente en ‘FLAKITO’, donde recuerda que tiene solo «veintipico». 24 años, para ser más exactos. Muchos menos que discos de platino. Pero aquí da un gran paso adelante en lo que es el «flow» del largo: nunca le había salido tan bien.
‘ESTÁ EN CASA’ y ‘CAPRICHOSO’ son indisociables; los primeros minutos del álbum, en plan reggaeton old school de los tiempos de Daddy Yankee, son un pepino (‘EL BAIFO’, ‘SCANDIC’); ‘LA GRACIOSA’ se envalentona después de la balada ‘MI BALCÓN’. Quevedo tiene una voz más apropiada para el bellaqueo que para estos menesteres, pero en esta ocasión ha decidido ponerse profundo. Son muy significativos ese momento en que parece que va a hablar de «fo-llar» y en verdad habla de «fo-rmar una familia» (‘2010YPICO’), y el cierre con ‘HIJO DE VOLCÁN’, donde habla de sus padres, de su fe, de las cosas que le importan.
Igualmente, ‘EL BAIFO’ presenta una atractiva fusión de géneros, que va mucho más allá del reggaeton: el single principal es un merengue de loquísimos bpm’s, ‘NI BORRACHO‘. El público devorará la colaboración ‘ALGO VA A PASAR’ con La Pantera, Lucho RK y Juseph, pero atención a los sintes de ‘HOOKAH Y CALOR’, aportados por el productor de electrónica GARABATTO, inspirados en Skrillex. Atención también al cierre acústico, hecho con timples, de ‘EL BAIFO’. Al modo en que ‘GÁLDAR’ deriva hacia la salsa con Tonny Tun Tun, uno de esos artistas latinos que han actuado mucho más en Canarias que en la península. O a cómo se aceleran los beats cuando entran Nueva Línea en ‘AL GOLPITO’.
«Al golpito» es una expresión que usan los canarios para hacer las cosas con calma. Otras letras referencian «chicharreros» (tinerfeños) y «conejeros» (lanzaroteños) porque Quevedo los quiere a todos por igual. Si España está acostumbrada a devorar discos del género venidos del Puerto Rico, Colombia y Argentina, qué menos que tener un álbum de estas características, pasado por el filtro de una comunidad tan importante para nuestro país.

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