Los modernos collares en forma de T se inspiran en las gruesas cadenas de la época victoriana, que los hombres llevaban para sujetar al chaleco sus relojes de bolsillo. Cuando Lucy Delius, joyera afincada en Notting Hill, era niña, la mejor amiga de su madre llevaba un collar de eslabones que le atrajo mucho. «La silueta es muy refinada y ligeramente masculina, pero cuando conviertes una cadena de reloj en un collar se vuelve femenina al instante», explica.
En 2020, Delius peregrinó al mercado de antigüedades de Grays, en Londres, compró una cadena de reloj vintage con el dinero que le dejó su abuela al morir y la lució en su honor. «Los de la longitud adecuada son muy difíciles de encontrar, ya que no se fabricaron de más de 25 centímetros (para los hombres delgados de la época victoriana). Pero si buscas bien, quizá des con ellos», señala. Un consejo de Vogue: vete a Spectrum Antiques, en la planta baja. La búsqueda infructuosa del eslabón de Trombón inspiró a Delius a lanzar su marca homónima, y los collares y colgantes individuales, ambos de barra en T, que centellean con diamantes, rubíes, esmeraldas y zafiros son sus diseños más populares hoy en día. «No solo están teniendo su momento, sino que querrás llevarlos toda la vida».

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