Leandra Medine Cohen: el minimalismo en su máxima expresión
Aterrizar en España y que lo que más ilusión le haga sea encontrar unas aceitunas de una marca concreta. No hay mejor anécdota para reflejar el espíritu siempre socarrón de Leandra Medine Cohen, que hace unas semanas pasó por nuestro país para entregar el premio Icono a la firma Mans, en la cena inaugural de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid organizada por Nars Cosmetics. “Siento un profundo respeto por el proceso creativo en general, y me encanta conocer a los diseñadores y trabajar con ellos. Exponer tu trabajo ante el mundo me parece un acto muy arriesgado. Supone una gran vulnerabilidad y me alegro de que Nars lo apoye”, meditaba la neoyorquina minutos antes del evento, que tuvo lugar en el Teatro Real de la capital.
La autora, más conocida por su alter ego y blog Man Repeller, no solamente aprovechó la ocasión para lucir moda española (que considera tan alegre como divertida), sino también para salirse un poco de su zona de confort en términos de belleza. En su día a día, Medine Cohen no suele recurrir ni a máscara de pestañas ni a delineador, pero esta vez quiso atreverse con un efecto de ojos ahumados para acompañar su look tan sencillo y natural: “En las pasarelas de Milán y París vi que se resaltaba mucho la mirada. Hubo mucho smokey eye en el desfile de Prada y también en el de Tom Ford. Creo que me estoy inspirando en las últimas semanas de la moda. Quiero ver si me queda bien. Tengo muy poco espacio entre los ojos y las cejas, pero si alguien puede hacerlo, esa es Jen”, comentaba al respecto de la make-up artist Jen Barreiro, encargada de preparar su rostro previamente de cara al evento.
En su rutina de belleza, Leandra es más bien parca. Prefiere limitarse a unos pocos cosméticos, aunque admite que no puede vivir sin un buen gel que le ayude a dar forma a sus pobladas cejas o un lip stain –esto es, un tinte labial– para conseguir un sutil toque de color en los labios. Que elija opciones como la barra multifunción The Multiple, de Nars, también revela una intención pragmática que aplica frente al espejo: “Se puede usar para todo, en los labios, en las mejillas… incluso un poco en la punta de la nariz. Es el mejor. No vais a poder vivir sin él. Es de por vida”, opina. Entre sus gestos de maquillaje diarios tampoco puede faltar un corrector de ojeras: “De mi madre he heredado estas cositas”, dice señalando la parte inferior de sus ojos. “Son mis bolsos de diseño. Bolsas, más bien”, comenta en un tono guasón. De su progenitora, dice, también tiene asimilada una de sus mayores lecciones de belleza: “Mi madre siempre me decía que usara productos para realzar mis rasgos naturales, nunca para esconderlos o para cambiarlos. Esa frase se me quedó grabada”.
Para esta escritora existen varios factores que influyen en su elección de belleza, y la moda también juega un papel fundamental. “Cuando me pongo prendas minimalistas, me atrevo a experimentar con más cosméticos. Con Nars, el maquillaje puede hacerte el look al completo para lucir de lo más cool y sofisticada”, expone para esta cabecera. Su vínculo con la marca traslada la nostalgia a su neceser. Por ejemplo, recuerda que los primeros polvos bronceadores que compró fueron de Nars, en el icónico tono Laguna. También evoca el colorete Orgasm, que le regaló la abuela de su marido al poco de conocerlo: “Así es como supe que él era el adecuado”, confiesa, divertida.

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