Confeccionado a partir de tres vestidos de los años 20 adquiridos por Conner Ives en París, el vestido de lentejuelas está hecho de gelatina –“¡Porque no hubo lentejuelas de plástico hasta los años 30!”, bromea Moss haciendo gala de la lección de historia que ha aprendido– , con una base de gasa de seda teñida a mano que requirió siete pruebas de tinte para perfeccionar el tono adecuado de gris topo. “Básicamente construyó el vestido sobre mí”, dice Moss de un trabajo que se desarrolló durante las pruebas a ambos lados del Atlántico.
En Nueva York han sido casi compañeros de habitación en The Mark, con Lila mostrando sus compras vintage y el modisto bordando a mano los últimos detalles, tanto de su vestido para la alfombra roja como de un LBD para la fiesta posterior, inspirado en el Retrato de Madame X de John Singer Sargent. “¿Cómo puede funcionar así tu cerebro?”, preguntaba la modelo asombrada, cada vez que pasaba por allí.
Conner Ives quería que Lila Moss se sintiera “la mejor versión de sí misma” en la Met Gala 2026. La modelo dice que la espalda alada del vestido la hace sentir de otro mundo – “es casi un poco sirena”–, además de princesa. El look beauty, por tanto, tenía que parecerse al espíritu de la prenda. La preparación para la noche de Moss incluyó drenaje linfático, electrolitos y caminar al aire libre bajo el sol. Bronceado y brillante, como el propio vestido, fue el maquillaje, pero Ives encontró la manera de Connerizar el peinado recogido de Moss con la ayuda de un puñado de broches decorativos robados de otro vestido vintage. Cada detalle está pensado al detalle.

Más historias
El look de Dior que ha lucido Alexa Chung en la Met Gala 2026 es uno de los más atrevidos de su trayectoria
Complementos que no se te pueden olvidar en tus vacaciones
Qué y dónde comprar en primavera 2026: la guía de ‘shopping’ definitiva