Aunque insiste en que en la Met Gala de este año se trataba de sentirse guapa, y no de “pasear por la alfombra con algo difícil de mantener”, Chung no pudo decir que no a los tocados de alta costura inspirados en el ciclamen que le regaló John Galliano a Anderson cuando se hizo cargo de Dior. “Me gustan los tocados”, afirma Chung, recordando su look para 2023, firmado por Róisín Pierce, con un ramillete de flores de ganchillo que se movían a su alrededor mientras se codeaba con los grandes de la industria de la moda. “Es muy bueno conversar con un tocado puesto, así que estoy a favor de añadir amplitud a la cabeza”.
Su filosofía de la Met Gala también es la típica de Alexa: “No ponerse nerviosa porque todo signifique más de lo que significa”, bromea, cuando se le pregunta por su estrategia de supervivencia para una noche que es como “ver a TikTok cobrar vida”. “No importa cuántas veces haya estado, sigue siendo muy raro ver a ciertas personas de pie junto a otras. Es algo así como una reunión del colegio, pero no eso…”.
Pip Bourdillon
Pip Bourdillon
Aunque lo mejor de cada año es ver a todo el mundo absorber por completo la exposición – “no es un caos, en realidad es bastante adulto”-, el recuerdo favorito de Alexa Chung de la Met Gala es su primera vez. “No sabía que había que subir la escalera gigante y dar la mano a todo el mundo, ni que habría gente tocando la trompeta para anunciar la cena”, recuerda. “Fue como un baile de Cenicienta, lo más bonito y extravagante que había visto nunca”. Dieciséis años después de su primera aparición en el Met, en la que lució unos pantalones Philip Lim para el tema American Woman, la misión de Chung de sentirse “realmente [ella misma] en este entorno ajeno” sigue siendo válida, sea o no estilista.



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