13/05/2026

Para hacer el cambio de armario esta primavera (y poner orden en casa) voy a seguir esta regla danesa

Para hacer el cambio de armario esta primavera voy a seguir esta regla danesa

Cada primavera y cada otoño tengo el mismo propósito: aprovechar el temido momento cambio de armario para poner orden y deshacerme de todo aquello que llevo años sin usar, pero que se amontona y consigue que cada mañana me estrese. Y mucho. Porque entre tanta ropa que no uso no logro encontrar la que sí me quiero enfundar esa mañana (por no hablar de lo mucho que se arrugan las prendas, ya planchadas, cuando tienes un armario atiborrado de ropa que no te pones). Además, si nos ceñimos al plano emocional, está confirmado que el exceso de cosas es también exceso de información y de asuntos inacabados para el cerebro, que entiende que tiene que procesar todos esos inputs que tiene ante él.

El caso es que, con este contexto, nunca suelo conseguir hacer un cambio de armario eficiente porque lo hago a medias, tirando con miedo y pudor solo algunas cosas. Y claro, no termino de aligerar el armario (ni tampoco mi mente). Sin embargo, volver a ver el documental de Netflix The Minimalists: Less Is Now (creo que son los 53 minutos de televisión que más he aprovechado últimamente) y releer el libro Hygge Home: cómo hacer de tu hogar un espacio feliz, del danés Meik Wiking, me ha hecho querer seguir una regla que promete surtir efecto. La versión resumida sería poner orden fingiendo que te estás mudando. Es algo que tienen muy en cuenta los daneses, según cuenta Wiking, que se mudan una media de seis veces en su vida. Por eso tienen muy presente esta idea cada vez que piensan en comprar algo o al ordenar. “Pregúntate si te gustaría envolverlo, meterlo en una caja, cargarlo hasta la furgoneta, sacarlo después y colocarlo en tu nuevo piso”, explica el autor. Es probable que la respuesta te haga comprar menos y deshacerse de más.

Fingir que te estás mudando o la ‘fiesta de las cajas’

Si trasladamos esta filosofía al momento del cambio de armario, se puede hacer de dos maneras. Una sería sacar toda la ropa y luego, prenda por prenda, hacer ese ejercicio mental de ‘falsa mudanza’. Y decidir si te apetecería meterla en una caja para volver a sacarla después (y colocarla de nuevo). La otra, más radical pero también muy efectiva, es la que probó Ryan Nicodemus, uno de los protagonistas del documental del que hablaba al principio. Él lo llama la ‘fiesta de las cajas’ y consiste en meter todas tus posesiones en cajas –podemos delimitar este experimento solo a la ropa– e ir sacando solo lo que se necesita o se va usando. Propone darse de margen tres semanas para hacerlo. Según Nicodemus, si en 21 días no lo has necesitado (es probable que no te hayas acordado de que lo tenías) es que puedes desprenderte de ello. Es más, él dice que con esta técnica, pasadas las tres semanas de rigor, comprobó que el 80% de sus cosas seguían empaquetadas porque ni las necesitaba, ni se acordaba de que existían.

Es cierto que esta técnica puede resultar de primeras poco apetecible –tener cajas en casa durante tres semanas con toda mi ropa no es el mejor plan del mundo para una persona maniática del orden como yo–. Pero simplemente haciendo el ejercicio de intentar empaquetarlo ya se pueden descartar muchísimas prendas que probablemente, solo de pensar que tienes que doblar, guardar y volver a sacar después, prefieras donar antes de hacer este proceso.

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