La tónica es más reiterativa en la calle. Hasta la saciedad se ha hablado en Internet del furor que lleva despertando desde enero la chaqueta Tang, a la que alude, por cierto, Rohe y también Armani, pero a través de botones invisibles. Los alamares, que en inglés se conocen como “toggles”, o “frog closures”, reciben el nombre de ‘pankou’ en chino, asociado tanto al vestido qipao como a la chaqueta antes citada. Su nombre parece ser un diminutivo de Tangzhuang, una prenda básica de origen manchú que actualizaba la magua, otra chaqueta que acostumbraron a llevar los hombres de la dinastía Qing. Aquí el debate entre los expertos está servido: hay quien ha criticado que se le asocie a la dinastía Tang, ya que no tiene nada ver. Otros han aludido al nombre de Tang como genérico que pone el foco en su procedencia china.
Otra acepción, “mandarin jacket”, ha sido el iniciador de la polémica estos meses en plataformas como TikTok. En cualquier caso, las coordenadas de la prenda que triunfa en street style son muy concretas: cuello estilo Mao, tejido más o menos estructurado y una botonadura tanto frontal como lateral que se ajusta mediante alamares. Además de Rohé, firmas españolas como Laganini han explotado su exotismo a partir de diseños con nombres como Shanghai. María de la Orden también es otra enseña patria que ha hecho suyos estos cierres para diseños icónicos, desde abrigos de invitada a chaquetas con vivos a contraste.
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Si hay una marca que ha provocado esta edad dorada de la Tangzhuang, esa es Adidas. La firma es culpable de idear una versión deportiva de la chaqueta Tang, con unos alamares superpuestos a su cremallera habitual. Fue creada, según recogía un artículo de CNN, por el equipo de diseño afincado en Shanghai. La intención era apelar a los consumidores chinos como parte de una estrategia más amplia enfocada en el mercado del país. La pieza se hizo viral tras la presentación en la semana de la moda de Shanghai el pasado mes de octubre y ha llegado a vestir incluso a equipos como los jugadores de fútbol del Manchester United. Y aunque Yves Saint Laurent la subió a la pasarela en 1977 y en 2001 vivió un pico de popularidad gracias a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), este año está disfrutando otra vez de un momento muy dulce.




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