22/05/2026

La camiseta como herramienta definitiva de ‘branding’ personal aterriza en Cannes

Durante esta nueva edición del festival, se ha hecho evidente que ahora la publicidad se proyecta desde el mismo cuerpo de los famosos. Como si fuesen vasijas que poder llenar, o maniquíes, o incluso marquesinas vivientes, esta distópica aproximación al branding se vale de la persona, que usa este tejido adherido a su cuerpo –siempre bello en términos normativos– para lanzar un mensaje o crear una narrativa conveniente, sea esta del tipo que sea, y siempre vinculada a una película.

Hace unos días, fueron Adèle Exarchopoulos y su compañera de reparto en La vida de Adèle, Léa Seydoux, las que demostraron que funciona de manera bárbara. Las dos actrices, que trabajaron juntas cuando Exarchopoulos aún no había cumplido la veintena, se mostraron desoladas en Cannes durante el estrenó la película que las hizo conocidas. En aquel rodaje, Abdellatif Kechiche –que en 2018 fue acusado de agresión sexual, aunque dos años después sería absuelto por falta de pruebas– habría abusado de su poder como director. Las dos contaron que habían acabado exhaustas tras realizar infinitas tomas y fingir orgasmos durante horas. No todo vale en nombre de la veracidad y el “arte”.

Más de una década después, las intérpretes, que además son amigas íntimas, han vuelto a Cannes recordando aquel abuso y haciendo personal branding a través de camisetas que ya nos gustaría tener. En esta edición, Seydoux ha presentado The Unknown (Arthur Harari) y Gentle Monster (Marie Kreutzer), dos películas que además protagoniza; y Exarchopoulos ha aprovechado para reivindicar que es alguien más que la chica de La vida de Adèle con Another Day (Jeanne Herry). Léa (y Adèle) Forever.

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