La leche corporal con urea de parafarmacia (muy asequible) que ha cambiado mi piel
Tratándose de una crema o leche corporal, los milagros no existen sin un poco de constancia. Precisamente la perseverancia siempre ha sido mi punto débil a la hora de hidratarme, una circunstancia que jamás ha favorecido la sequedad crónica de mi piel y que ha derivado, además, en una tendencia natural a la descamación e, incluso, a los eccemas. Después de años probando todo tipo de cremas y lociones para la piel, he llegado a dos conclusiones: 1) que hay que echarse crema todos los días y 2) que si la loción en cuestión no tiene un efecto inmediato, deja de apetecerte el primer punto. Llegados a este círculo vicioso, puedo decir que al fin he encontrado la crema de cuerpo que ha conseguido romperlo gracias a su rápida capacidad de hidratación: la leche corporal reparadora Lactourea de Lactovit.
Urea: el ingrediente que lo cambia todo para pieles extra secas
Aunque conocía los múltiples beneficios de este clásico con urea de Lactovit, no fue hasta hace poco que empecé a preocuparme por el aspecto de mi piel que lucía más escamado de lo normal, especialmente en piernas y manos, y decidí buscar de manera todavía más activa una solución. Al quejarme en alto en la oficina, mi compañera y editora de belleza Laura Solla me dijo que lo que necesitaba era un ingrediente en concreto: urea, un activo conocido por su alto poder hidratante, que ayuda a retener el agua en la piel y a reforzar su barrea cutánea. Esa misma tarde acudí a una parafarmacia –también es un clásico de las perfumerías de toda la vida– y nada más verla en la estantería, me decidí a probarla. A las pocas horas de echármela, noté sus efectos: la descamación más notable de mis manos ya empezaba a desaparecer y la piel de mis piernas estaba más suave que nunca.
La importancia de la textura para ser más constante
Tratándose de una leche corporal, reconozco que al principio dudé: por lo general, las cremas más untuosas y no tan ligeras suelen tener más fama de hidratantes. Sin embargo, teniendo en cuenta que nunca me ha gustado la sensación de vestirme con la piel húmeda tras echarme cualquier tipo de loción, me pareció que era el momento de darle una oportunidad a una fórmula algo más fluida. Precisamente gracias a su textura no grasa y a su efectividad es como he conseguido coger el hábito de echármela cada día tras la ducha y vencer, al fin, la sequedad extrema y la tirantez que me han acompañado durante años. Puede que “cambiar la vida” sea una afirmación un tanto dramática pero, sin duda, ahora me siento mejor en mi piel (literalmente).

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