En mis 20 entendí que quería otra relación con mi piel
Pero ahora que tengo 22, me doy cuenta de que mi generación entiende el cuidado de la piel de otra manera. Claro que queremos vernos bien, tener una piel luminosa y sentirnos cómodas con nuestra cara, pero también queremos practicidad. No queremos reservar varias horas de nuestro día para estar frente al espejo aplicando mil y un productos, queremos algo rápido y eficaz.
Creo que ahí está una de las mayores diferencias entre la generación de mi madre y la mía. Muchas mujeres de su generación aprendieron a cuidar la piel desde la corrección: combatir manchas, prevenir arrugas, reparar daños o intentar alcanzar una idea de perfección que durante años parecía obligatoria. En cambio, ahora buscamos algo más simple y más realista. Queremos cuidar la piel de forma preventiva, pero no pretendemos aplicar mil capas sobre la piel para encontrar la solución. Yo no me quiero sentir perfecta todo el tiempo, simplemente quiero una piel sana que me garantice mi naturalidad y así seguir siendo yo misma.
Por eso mi rutina diaria también es mucho más ligera y esencial. Hay tres productos que sí o sí llevo conmigo y que nunca faltan en mi día: una buena hidratante facial, un hidratante de labios y protector solar. Para mí, ahí está el verdadero equilibrio: productos básicos que realmente funcionen, que protejan mi piel y que se adapten a mi ritmo de vida.
Una piel real, no una piel imposible
Pensé mucho en todo esto durante la presentación de SmartKer, la marca española especializada en ampollas para distintas necesidades de la piel. Durante la charla, María Pilar de Castro, Bióloga Celular del laboratorio español Proteos Biotech que lleva la marca, explicó que las nuevas generaciones ya no buscan únicamente productos bonitos o promesas rápidas, sino información y resultados reales. “La generación alfa y la generación zeta se interesan mucho más por la estética, pero desde un lugar muy particular: quieren entender cómo un producto interactúa con su piel y cómo realmente la transforma”, comentó durante la presentación.
Y honestamente, me sentí completamente identificada. Porque si algo hacemos las personas de mi generación es investigar. Leemos ingredientes, buscamos opiniones, vemos videos, preguntamos, comparamos y queremos entender qué estamos usando antes de comprarlo. Ya no basta con un empaque bonito o una campaña aspiracional.
Otro punto que mencionó la experta y que me pareció incluso más interesante fue el de la hiperindividualidad. Durante años estuvimos rodeadas de estándares imposibles donde todas debíamos aspirar a la misma piel, el mismo rostro y la misma idea de belleza. Ahora, como explicó María Pilar de Castro, “ya no queremos parecernos a alguien más, queremos parecernos a nosotras mismas, pero con una piel de mejor calidad, más luminosa y saludable”. Creo que esa frase resume perfectamente la manera en la que muchas entendemos hoy el cuidado de la piel.

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