Inflamación abdominal: cómo mejorar la digestión
Mi primera comida en SHA fue sin agua. En su lugar, bebí unos sorbitos de infusión de jengibre con limón. No negaré que me costó un poco hacerlo, pero quise entrar en el mood y seguir a rajatabla las recomendaciones que me daba el equipo de esta clínica especialista en longevidad (llevan 18 años haciéndolo). Sobre todo porque me lo propusieron bajo la promesa de intentar mejorar la digestión y evitar la inflamación abdominal que puede suceder después de comer. Y no, no era una promesa al aire, hay datos que confirman que eliminar las bebidas frías durante las ingestas facilitan la digestión (lo que me recuerda que hace ya muchos años un doctor me recomendó no beber agua durante las comidas, aunque en ese momento desoí el consejo). Pero esta vez hice caso y puedo dar fe de que me sentó bien, muy bien. De hecho, sentí que mi estómago se quedaba calmado, saciado (sin sentir ganas de comer al rato) y menos inflamado de lo habitual.
¿Por qué ayuda a la digestión evitar los líquidos fríos?
El hecho de evitar los líquidos fríos durante las comidas o las cenas tiene una explicación científica que nos da Marina Domene, responsable de nutrición de SHA Spain: “Los líquidos pueden diluir los jugos gástricos y las enzimas digestivas, lo que puede ralentizar la digestión. Es importante matizar que lo que no es recomendable es beber cantidades excesivas (más de dos o tres vasos grandes), ya que podría distender demasiado el estómago y diluir temporalmente las enzimas”, explica la experta. “También es necesario conocer el contexto de cada persona e individualizar. Por ejemplo, en pacientes que sufren de hipoclorhidria (baja producción de ácido estomacal) no se recomienda consumir líquidos durante las ingestas”, explica. Además, el hecho de beber durante las comidas, en algunas personas puede producir este efecto, según la experta: “Al vaciarse el estómago de agua rápidamente, se queda vacío antes y aparece el hambre al poco tiempo y empieza el picoteo”, añade.
Eso sí, Domene insiste en la importancia también de beber agua antes de la comida ya que “ayuda a lubricar el esófago, descomposición de alimentos y facilita el transito del bolo alimenticio”. De hecho, el doctor Olivier Courtin-Clarins, en su libro Bella en el plato, explicaba además que tomar un gran vaso de agua 20 minutos antes de sentarse a la mesa permite además reducir la sensación de hambre y llegar a la comida más calmada. “De verdad que funciona”, rezaban sus líneas.

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