12 cosméticos asequibles que una editora de belleza compra una y otra vez
Una parte del trabajo de una editora de belleza es probar cosméticos de todo tipo, someterlos a su particular veredicto antes de recomendarlos y prescribirlos con ese contexto que da tener conocimiento de todo lo que hay en el mercado. De hecho, la legendaria periodista Funmi Fetto –actual directora de belleza de Vogue UK–, cuando en 2020 lanzó su primer libro Palette, una recopilación de consejos sobre cosmética para mujeres negras, ya lo dijo. “En parte, por eso escribí el libro: porque he pasado años haciendo criba y quería compartir mis opiniones de lo que más me ha gustado”, contaba en referencia a los más de 200 productos que había incluido en su manuscrito.
Precios bajos y eficacia: por qué sí es posible
Pero aún probando casi de todo, tenemos ciertos cosméticos fetiche. Y, en muchos casos, son productos old school muy asequibles a los que recurrimos una y otra vez porque nos resuelven dilemas beauty y nos aportan esa paz mental que da saber que no te van a fallar (y más cuando algunos de ellos llevan décadas en el mercado). Un precio económico no tiene por qué ser sinónimo de falta de eficacia o garantía. De hecho, como explica el equipo de The Ordinary en el documental The Ordinary: ascenso y caída de una revolución cosmética (Movistar, 2026) ellos pueden ofrecer cosméticos a precios accesibles porque han recurrido a ingredientes convencionales que llevan años en el mercado y que no tienen un coste elevado. “Elaborar fórmulas específicas con ingredientes activos comunes cuesta menos que fórmulas complejas con ingredientes novedosos”, afirman en su página web.
La elección de una experta en belleza (por menos de 20 euros)
Sea como fuere, y tras un trabajo de cribado de más de 20 años (los que llevo escribiendo de belleza) esta es mi particular lista de productos asequibles a los que vuelvo una y otra vez.
#1. La crema multiusos que aprueba Beyoncé (y mi farmacéutica)
Cualquier editora de belleza y/o beauty junkie conoce la existencia de Aquaphor de Eucerin, un crema centenaria a la que han dado su visto bueno las mismísimas Beyoncé y Charlize Theron. Pero yo terminé de enamorarme de ella cuando un día de enero fui a la farmacia a por una crema que calmase la piel irritada de mi hija pequeña y la farmacéutica me recomendó con fervor esta reparadora con pantenol, glicerina y bisabolol. Hay cosas que nunca se olvidan.
#2. El champú de las vacaciones
Durante el año no comparto mis champús: suelo usar específicos para cabello teñido y mis hijas no lo necesitan. Pero cuando nos vamos de vacaciones, y queremos unificar, siempre compramos el champú Dream Long de Elvive. Nos encanta su olor dulce, pero sobre todo su capacidad para hidratar y reparar las melenas XL sin aportar peso. Su fórmula con aceite de ricino y vitaminas es sencilla pero eficaz. A mis hijas les encanta, y ya se sabe, los niños siempre dicen la verdad.
#3. El lápiz de ojos que compro de tres en tres
Uso lápiz de ojos casi todos los días de mi vida. Y soy bastante especial a la hora de elegir el tono: ni negro, ni marrón, siempre me decanto por un color intermedio con una declinación un tanto irisada que enmarque los ojos sin endurecer. Por eso compro de tres en tres el Make-Up Intensity Eye Pencil Waterproof de Douglas, en tono Copper. Es lo suficientemente cremoso para difuminar. Y lo suficientemente denso para aguantar todo el día. Mis amigas (a las que se lo recomiendo) también dan fe de ello.
#4. La máscara de pestañas que nunca falla
Me gusta probar las novedades que hay en máscaras de pestañas, pero siempre tengo en la recámara este clásico de KIKO Milano, Maxi Mood, que conocí gracias a una amiga que me la recomendó con entusiasmo (aún sabiendo que pruebo muchas, muchas). Es asequible, alarga, separa y falsea el efecto del eyeliner en las pestañas superiores. No se puede pedir más.
#5. El acondicionador multiusos de las 92.000 reseñas
Lo reconozco: cuando todo el mundo habla de un producto necesito dejarme llevar por la corriente y confirmar el furor. Así es cómo llegué al mítico Uniq One de Revlon, un best seller en Amazon que atesora más de 92.000 reseñas. Y la verdad, no me defraudó. Es un acondicionador sin aclarado multiusos que desenreda, hidrata, huele bien y protege del calor. Un básico, sobre todo, en la bolsa de la piscina.
#6. Los polvos que sellan el maquillaje
El corrector de ojeras, por muy bueno que sea, necesita ser sellado. Y yo, tras probar con varios polvos fijadores, he declarado mi amor a Silky Blur Translucent Loose Setting Powder de essence. Son unos polvos ligeros, no alteran el tono del corrector y tienen la capacidad de fijar sin crear efecto acartonado. Lo justo y necesario.
#7. El bálsamo de labios que compro todos los inviernos
Hay ciertos productos que me ocasionan más curiosidad que otros y precisamente los bálsamos labiales son esa categoría en la que he hecho un doctorado con mención cum laude: he probado casi todos (es más, cuando viajo a otro país, compro los de las marcas locales cual souvenir). Pero a pesar de todo, siempre, siempre, siempre, cuando el frío empieza a hacer estragos en la piel de los labios, vuelvo a la farmacia para comprar este gran clásico de Neutrogena. Nunca me falla, sobre todo cuando se trata de reparar unos labios de cocodrilo.
#8. El aceite multiusos que usaba mi madre (y Kim Kardashian)
“Si Kim lo usó durante sus embarazos para hidratar su piel y prevenir la aparición de estrías y mi madre se entregó a él durante años, por algo será”. Eso fue lo que pensé la primera vez que usé Bio Oil, otro clásico entre los clásicos que tiene la capacidad de hidratar, calma y ser el perfecto básico de neceser por su capacidad multitarea: se puede usar en el rostro, en el cuerpo, para desmaquillar, en el pelo…
#9. El champú en seco que necesito tener siempre a mano
Otra categoría de producto sobre la que investigo sin parar es la de los champús en seco. Me fascinan y podría decir que he probado prácticamente todos los que gozan de buena fama (y solera). Y entre todos me he entregado a este de una marca de toda la vida: Nelly. Me gusta su olor, su capacidad para dar volumen y eliminar exceso de grasa. Y, sobre todo, el hecho de que no deja residuo, siempre que se agite bien.
#10. El corrector con efecto ‘goma de borrar’ que usa Kylie Jenner
Hace unos días en una perfumería fui testigo de cómo una chica compraba cinco correctores de Maybelline. No parecían todos para ella (iba a repartir con sus amigas); pero sin duda era una prueba a pie de calle del furor por este corrector difuminador que, además de viralísimo, es superventas y uno de los básicos de Kylie Jenner, quien pese a tener un imperio de belleza con su propia marca, Kylie Cosmetics, lo usa. Sí, en uno de sus vídeos aparece aplicando el tono Brightener. No es de extrañar; entre la textura y el aplicador de espuma que facilita el difuminado, es un básico infalible.
#11. El bálsamo reparador de los 21 usos
Cicaplast de La Roche Posay es otro clásico-básico con capacidad para atesorar una lista infinita de usos inesperados derivada (en parte) del furor que causa entre sus fieles. Pero mi flechazo por este bálsamo reparador cicatrizante empezó a raíz de una historia personal: una caída de mi hija mediana, una rasguño bastante grande en la cara, una llamada a una de mis dermatólogas de confianza, la doctora Natalia Jiménez, y su recomendación de que usara este crema cuando la herida ya estuviera cicatrizada. Desde entonces, y viendo los resultados, siempre la tengo a mano.
#12. El tónico que vale para la piel y el cuero cabelludo
La solución tónica de ácido glicólico de The Ordinary es un clásico, un superventas de la casa que hasta la mismísima Kim Kardashian (otra vez ella vuelve a dar su aprobación) dijo que utilizaba sin acuerdo de publicidad mediante. Porque si en algo insisten desde la marca en sus ruedas de prensa es que el consumidor paga solo por su fórmula, por ello no recurren a embajadoras ni a campañas mastodónticas de publicidad. Volviendo al tónico me encanta usarla como retexturizante en la piel una vez al día (no irrita) y de vez en cuando me sumo al hype y lo utilizo como exfoliante del cuero cabelludo. Tampoco defrauda.













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