Middleton ha decidido volver a mirar al pasado y rendirle tributo en esta ocasión con un refinado abrigo-vestido en azul pastel (de nuevo, obra de Catherine Walker) que destacaba por su impecable estructura y sus ribetes blancos en la solapa. Junto a él, un escultórico sombrero a tono, unos pendientes de flores brillantes de Cassandra Goad y uno de los detalles más significativos del conjunto: el broche del Regimiento de la Guardia Irlandesa, una joya militar que la princesa suele lucir en este desfile y que añade un punto aún más histórico al estilismo.
Como decíamos, todo ello ocurrió durante Trooping the Colour, la ceremonia que se orquesta cada año en junio para celebrar el cumpleaños del monarca reinante. Aunque Carlos III nació en noviembre, esta tradición, que se remonta al siglo XVII, dicta que los festejos han de tener lugar durante este mes para aprovechar el buen tiempo. De esta manera, miles de personas se agolpan cada año en las calles de Londres para presenciar el desfile de militares y músicos, así como la llegada de la familia real en sus tradicionales carruajes.
Kate Middleton junto a su hijo, el príncipe Louis.Neil Mockford/Getty Images
En esta cita cargada de historia y simbolismo, Kate Middleton, acompañada de su hijo Louis, no solo volvió a dar rienda suelta a su propio gusto, sino que supo cómo equilibrarlo con la tan marcada herencia estilística de su difunta suegra. Y, cómo no, supo hacerlo con máxima elegancia, respeto y naturalidad.



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