Oler a coco (pero diferente): 5 perfumes de verano que querrás usar en otoño
Tenía 17 años cuando llegó a España Noix de Coco de Yves Rocher, una colonia que olía a coco (y nada más) que una generación de adolescentes usamos sin parar. Ahorrábamos una parte importante de nuestra paga semanal para comprarla, no porque fuese cara (no lo era comparada con los precios de los perfumes que ahora usan los más jóvenes) sino porque la comprábamos con mucha frecuencia (sí, hubiésemos deseado una versión de litro tipo Nenuco). Digamos que el coco era la vainilla de los 90. Nos gustaba oler a coco, quizá por esa explicación neurocientífica que conecta el poder que tienen los olores para cambiar el estado de ánimo porque entroncan con las emociones (el olfato es el único sentido que conecta directamente con el sistema límbico, la parte del cerebro de los recuerdos). Y el coco, de manera universal, nos recuerda a playa, a crema de sol, a vacaciones y a calma. Ahora, en 2026, el furor por esta nota se ha sofisticado y los perfumes que la contienen la combinan con otras cítricas, amaderadas y florales para crear aromas de larga vida, también para otoño.
La selección Vogue
#1. Fleur De Lait, de Miu Miu: un velo cremoso
El claro ejemplo de que el coco no solo huele a crema de sol. Las casi 3000 reseñas que tiene este clásico de Miu Miu en la web de Sephora (lleva más de 20 años en el mercado) dan fe de que no es un perfume con olor a coco tradicional. Es cremoso –la nota de fondo es leche de coco– pero se combina con pétalos de osmanthus y mango para crear un floral gourmand bastante atípico que provoca sensación de bienestar y limpieza nada más vaporizarlo. No es un olor empalagoso ni invasivo. Es como una especie de velo blanco que te acompaña todo el día y, de vez en cuando, te recuerda al verano.
#2. Alto Astral, de Byredo: la reinvención del olor a limpio
La opción perfecta para quien le guste el olor a limpio con reminiscencias dulces. Es un floral aldehídico que lleva agua de coco, almizcle, cachemira, ámbar y aldehídos, las moléculas del olor a limpio por excelencia que tanto se usaron en la denominada fase higiénica de la perfumería. Desde la marca nórdica que inventó el perfume con olor a limpio más famoso del mundo (hablamos de Blanche) aconsejan usarlo practicando el shadowing, o lo que es lo mismo, combinarlo con otros perfumes, pero no aplicándolos por capas, sino cada uno en una parte diferente del cuerpo para crear una especie de sombra olfativa al moverse. Hasta la mismísima Donatella Versace contó que hacía algo parecido a la hora de perfumarse.
#3. Libre Berry Crush, de YSL: el gourmand que más dura
Si la fragancia original (Libre) es una de las que más duran y una de las más vendidas en España –no es casualidad que ambas características vayan de la mano ya que la durabilidad es un motivo esencial de recompra de los perfumes–, esta nueva versión va por un camino parecido, pero con una vuelta de tuerca. Es una reinterpretación gourmand del exitoso aroma original con notas de frambuesa ácida y un acorde cremoso de coco. Puedo que por eso en la web oficial de la firma haya unas líneas que rezan: ‘Este producto no es comestible. Por favor, no ingiera esta fragancia”.
#4. Beach Walk, de Maison Margiela: no huele solo a playa
Que el nombre no te lleve a engaño porque este clásico de Margiela no es el típico perfume que huele a playa, a crema de sol y a vacaciones. Es una reinvención de esa idea nostálgica –la colección de perfumes de la firma de moda se llama Replica porque cada uno es una reproducción de los recuerdos colectivos que provocan los aromas–, pero con una vuelta de tuerca para que no sea un aroma excesivamente obvio. Sus notas de leche de coco se mezclan con almizcle, bergamota, bergamota e ylang-ylang y lo convierten en un aroma fetiche para hombres y mujeres.
#5. Green Tea Coconut Breeze, de Elizabeth Arden: el aroma del buen humor
Si la hermana mayor de este eau de toilette es un éxito olfativo de verano que pone de buen humor –tal y como nos confirmó la firma hace tiempo, Green Tea experimenta cada año un repunte de ventas entre mayo y agosto–, Green Tea Coconut Breeze no le va a la zaga. Tampoco es un olor clásico de coco, sino una versión salada con notas de pulpa de coco, té verde, ámbar blanco, almizcle y musgo de roble que energiza y dura todo el día (con un halo ligeramente amaderado). A las cientos de reseñas honestas de la red nos remitimos.






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