El verano se puede hacer largo y no hay nada mejor que encontrar una serie comfort zone que nos mantenga ocupadas durante el máximo tiempo posible. Si ‘maratonear’ es uno de los planes que más te apetece hacer este verano, Mujeres desesperadas es la ficción perfecta. Veinte años después, sigue siendo una de esas historias que nos mantiene pegadas al televisor y nos engancha a lo largo de sus ocho temporadas.
La serie sigue a cuatro amigas y amas de casa en el idílico barrio periférico de Wisteria Lane, en la ciudad de Fairview. Allí intentan mantener la apariencia de una vida perfecta mientras lidian con crisis familiares, matrimonios complicados y secretos que amenazan con salir a la luz. Todo comienza con el misterioso suicidio de Mary Alice Young, cuya inconfundible voz en off nos abre las puertas del famoso vecindario y nos recuerda que nadie está libre de guardar un secreto. Estas son siete razones para volver a darle al play.
Un elenco lleno de personajes icónicos
Una de las grandes claves de Mujeres desesperadas es, sin duda, su elenco. Susan Mayer (Teri Hatcher), Lynette Scavo (Felicity Huffman), Bree Van de Kamp (Marcia Cross) y “Gaby” Solís (Eva Longoria) forman un grupo de protagonistas tan diferentes entre sí como magnético.
Quizá por eso seguimos tan obsesionadas con ellas. Cada una tiene una identidad perfectamente definida y, al mismo tiempo, todas consiguen resultar reconocibles en sus contradicciones. Porque, seamos sinceras: ¿quién no ha hecho alguna vez un test para descubrir con cuál de ellas se identifica más? Susan es una madre soltera, romántica, torpe y algo caótica; Lynette, una brillante ejecutiva que dejó su carrera para cuidar de sus hijos; Bree, la definición de ama de casa perfecta, obsesionada con el control y las apariencias; y Gaby, una exmodelo rica y materialista que termina madurando a lo largo de la serie.
A ellas se suma un grupo de secundarios que también terminan robándonos el corazón, como Edie Britt (Nicollette Sheridan), la seductora y liberal agente inmobiliaria, o Karen McCluskey (Kathryn Joosten), la gruñona pero entrañable vecina que escondía un cadáver en su congelador.
Lanzó a Eva Longoria al estrellato
Cuando Mujeres desesperadas se estrenó en 2004, Eva Longoria era prácticamente una desconocida para el público. Su interpretación de Gaby Solís no tardó en convertirla en una de las actrices más populares de la televisión y en uno de los rostros más reconocibles de los 2000. Con su humor afilado y su carisma, Gaby se ganó rápidamente el cariño del público y terminó convirtiéndose en uno de los personajes más recordados de la serie. A partir de ahí, Longoria consolidó una carrera en el cine y la televisión, dio el salto a la dirección y se convirtió en una de las figuras más influyentes de Hollywood. Veinte años después, sigue siendo difícil pensar en Eva Longoria sin asociarla a la vecina más glamurosa —y también una de las más divertidas— de Wisteria Lane.

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