29/07/2026

Enoturismo en el Matarraña y la Terra Alta: vinos que conectan con las raíces, arte y un maravilloso hotel recóndito

Menos de 48 horas nos bastaron para atisbar la inmensidad gastronómica, artística y cultural que ofrecen las comarcas colindantes del Matarraña (al noreste de la provincia de Teruel) y la Terra Alta (al oeste de Tarragona). Para quedarnos con ganas de más. De mucho más. Mi acompañante y yo nos alojamos durante dos noches en el idílico hotel boutique de La Torre del Visco, en el municipio turolense de Fuentespalda. Se trata de una finca histórica rehabilitada, cuyos orígenes se remontan al s.XV, donde el lujo rural se nutre, literalmente, de un huerto ecológico que marca los ritmos y exquisitas declinaciones del menú, con cambios diarios, elaborado por la chef Mónica Benítez –sigo soñando con el pan de romero y el aceite en textura mantequillosa que acompañan a todas las comidas–.

El hecho de que para acceder a la edificación hubiera que salir de la carretera secundaria y recorrer un camino de cinco kilómetros por el monte nos garantizó esa anhelada, aunque tantas veces escurridiza, sensación de desconexión absoluta. Luego, la cercanía del río Tastavins, la abundancia de pinos y olivos y el sinuoso horizonte montañoso, terminaban de dibujar uno de esos enclaves que a veces parecen existir solo en la ficción de los aspiracionales catálogos de viajes. Pero no, de ficción nada. La escena era cercana y espontánea que, en la fecha de nuestra escapada, a mediados de junio, incluía hasta decenas de golondrinas anidando en los artesonados de los techos y los marcos de las puertas de algunas de sus espaciosas habitaciones.

A propuesta del encantador equipo del hotel, durante la estancia pudimos conocer en primera persona la experiencia Art & Wine, una serie de visitas que conectan La Torre con otras tres iniciativas cercanas: el misticismo de la bodega A Maru de Gasconne; el parque de esculturas al aire libre Solo Sculpture Trail y la envolvente frescura de los vinos de la bodega Herència Altés, esta última, situada ya al otro lado de frontera con Cataluña, en Terra Alta. Un recorrido más que recomendable para los amantes del enoturismo, que desgranamos en detalle a continuación.

La ruta propuesta:

  1. Alojamiento: La Torre del Visco.
  2. Visita a la bodega y cata de vinos: A Maru de Gasconne.
  3. Arte al aire libre: Solo Sculpture Trail, un proyecto artístico de la bodega Venta d’Aubert por iniciativa de Eva Albarrán y Christian Bourdais.
  4. Visita a la bodega, cata de vinos y múltiples propuestas de ocio en el viñedo: Herència Altés.

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