30/07/2026

Bronceado dorado perfecto: sé cómo (y con qué) conseguirlo y, spoiler, no hace falta tomar el sol

Bronceado dorado y saludable, sin sol

Por mucho que nos guste tomar el sol durante horas, con un buen libro en una mano y un café con hielo en la otra, es una realidad difícilmente discutible (aunque todavía haya quien se empeñe en hacerlo) que no existe el bronceado saludable. Ese tono de más es siempre, pero siempre, siempre, una respuesta de defensa de la piel ante una agresión. Adrián Alegre, dermatólogo y CEO de la Clínica madrileña ABDerma, lo explica: «Solemos pensar que el daño más frecuente en verano es la quemadura solar, sin embargo, es el daño subclínico acumulado por la radiación UV. Se manifiesta como deshidratación, alteración de la función barrera, aumento de pigmentación (léntigos, melasma), empeoramiento de la textura y degradación del colágeno. Muchas veces la piel parece bronceada y sana, cuando en realidad ha sufrido un importante estrés oxidativo«, sentencia.

Y es que, aunque es cierto que exponernos a la luz solar durante diez, quince o veinte minutos al día tiene beneficios demostrados como, apuntan desde Quirón Salud, ayudar a la producción de vitamina D, mejorar el estado de ánimo al aumentar la serotonina, fortalecer los huesos mediante la absorción de calcio y regular el reloj biológico para dormir mejor por la noche; todo en exceso puede ser problemático, y exponernos durante mucho más tiempo o en las horas centrales del día acabará trayéndonos más perjuicios que beneficios. Y, además, este daño es acumulativo y para siempre. «Aunque la sequedad, la descamación o la pérdida de luminosidad suelen ser reversibles, el daño sobre el ADN, la fragmentación del colágeno y la elastina, la aparición de manchas solares y parte del fotoenvejecimiento son procesos acumulativos. Cada verano deja una pequeña huella biológica en nuestra piel«, arguye Alegre.

Es por eso que este verano, tras muchas temporadas estivales haciendo caso omiso a esta información –ya se sabe: en casa de herrero, cuchillo de palo–, me propuse encontrar la alternativa definitiva para conseguir ese bronceado dorado envidiable que tanto persigo año tras año, sin poner en jaque la salud de mi piel en el camino. Así fue como, tras probar muchos bronceadores en crema, en bruma, en gel y en otros tantos formatos y texturas, por fin di con el que para mi es ya el Santo Grial del moreno sin sol: la leche bronceadora de Clarins.

Lo primero que me conquistó de esta leche, antes siquiera de saber qué tono dejaría en mi piel o cuánto tiempo aguantaría sobre ella, fue su aroma. Porque ya sabemos que la fragancia es, quizá, el mayor handicap de esta categoría de productos, y esta es sorprendentemente agradable. También quiero remarcar lo fácil que resulta su aplicación: no hace falta extenderla con guante, se absorbe ultra rápido y sin sensación pegajosa, deja la piel súper hidratada durante 24 horas y no mancha en absoluto la ropa. No deja las manos, rodillas y codos naranjas, y actúa de forma muy progresiva (por lo que puedes modular el tono a tu gusto en función del número de aplicaciones). Además, algo que odio cuando me aplico autobronceador es que con el paso de los días termine yéndose por zonas, a parches, y eso no ocurre en absoluto con este producto. Un bronceado bonito, saludable y natural era posible.

Leche autobronceadora para rostro y cuerpo, de Clarins

las mejores gotas autobronceadoras para el rostro

Las mejores gotas autobronceadoras para el rostro

Ver fuente