Hay determinadas combinaciones de colores que no son novedosas, pero sí refrescantes. Por una cuestión de tabúes cromáticos, el rosa con el rojo es una alianza comentada y con gran eco en la pasarela, pero el primer tono citado tiene otros aliados dentro del espectro que nos gustaría señalar. En particular, la simbiosis tan perfecta que puede llegar a conseguir cuando se marida con otro matiz igual de cálido, el amarillo. Si tuviésemos que elegir, nos quedaríamos con un amarillo mantequilla y un rosa pastel: las descripciones culinarias subrayan su carácter culinario, ya que es un festín que entra por los ojos.
A esta particular receta se adelantó ya en su día Lady Di (como no podía ser de otra manera). La entonces princesa de Gales fue fotografiada desembarcando del Yate real Britannia en Camerún en marzo de 1990 con un look de lo más actual. Por aquel entonces se decantó por un traje de su diseñadora de referencia, Catherine Walker, integrado por una falda plisada y una chaqueta amarilla mantequilla, con el canesú, los botones y el cuello en rosa suave, a juego con la pamela de Philip Somerville.

Más historias
El paseo nórdico es el entrenamiento para todo el cuerpo que todo el mundo necesita
14 collares con barra en T que Vogue recomienda que añadas a tu joyero
Zapatos de invitada de boda otoño-invierno 2026/2027: todas las tendencias que SÍ importan