Es bastante difícil hablar sobre las chicas que lo están petando este verano sin mencionar a la protagonista de la que quizás sea la peli del año, al menos entre la gen Z (y obviando La Odisea, en otro plano a todos los niveles). Inde Navarrette había trabajado ya en diversos proyectos, pero nunca como figura principal y nunca en nada de semejante envergadura, aunque al inicio no se sospechaba la magnitud que, de hecho, ha adquirido la película, pues empezó concebida como producto nicho de bajo presupuesto que, no obstante, ha arrasado en taquilla, atrayendo incluso a un público propenso a pasar del cine.
¿De qué va la peli? De un tío débil que, enamorado de su amiga, pone en marcha un hechizo para ser correspondido (hechizo que conduce a la chica a la locura). El cambio que se produce en ella resulta inquietante al principio, temible después. Muy temible. Estamos ante puro género de terror, pero lo interesante de la trama —fantasiosa, delirante— es que subyacen coordenadas que recuerdan a la realidad: un hombre dice querer a su amiga, pero prima en él que se materialice su deseo a la libertad de ella de elegir. Una vez enamorada hasta las trancas, ella detecta una disonancia afectiva y mendiga más y más y más cariño, culpándose por ser demandante y, por ende, menos atractiva, pero no pudiendo evitar la compulsividad de su dependencia. Se tocan temas como el consentimiento, la falsa bondad del clásico nice guy, la diferencia entre posesión y vínculo, la progresiva debacle de la salud mental en un lazo deshonesto y dispar… Y todo eso se encarna en un rostro: el de Inde Navarrette.
Hay consenso general en que, como intérprete, la joven lo borda, y, dado el éxito, cabe esperar que esté presente en alfombras rojas durante la etapa de premios. Pero hablemos de la persona y no del personaje: su nombre real es Danielle Fabiola, Inde es el mote que le puso su madre por encontrarla en extremo independiente ya desde niña. Tiene veinticinco años y su infancia estuvo marcada por el trabajo de su padre, marine obligado a trasladarse. Inde cambió de colegio una decena de veces, experiencia a la que atribuye gran parte de su capacidad de observación de la naturaleza humana, pues no dejaba de abordar nuevos grupos de extraños e, inevitablemente, mirar siempre desde fuera. Confía en su talento (que no es otra cosa que el resultado del esfuerzo) y ansía tener la oportunidad de demostrar que vale allende Obsesión. En sus propias palabras: no se ha tratado de un milagro.
Como no podía ser de otra manera en alguien de su edad, Inde ha existido en la esfera digital. Es más: antes de probar suerte en Hollywood, se popularizó en la industria del entretenimiento a través de plataformas como Twitch o Snapchat. Lo digo porque un like antiguo ha propiciado que una parte de los usuarios no la soporten. Resulta que, durante el juicio que enfrentó a Amber Heard y Johnny Depp, Navarrette apoyaba a este último. No parece un error o una decisión producto de la inmadurez, pues hace pocos días ratificaba ese apoyo likeando de nuevo a su favor, esta vez el anuncio de una película. Recordemos que en aquel juicio se jugó públicamente la batalla ideológica que viene librándose aún hoy, así que Internet (o X, para ser exactos) la ha colocado en el bando antifeminista. Hay quien ve en ella una Sydney Sweeny en ciernes: un perfil que busca atraer (y excitar) a un target masculino de corte conservador.

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