10/05/2026

17 celebrities que no fueron de blanco el día de su boda

No llevar blanco en tu boda es también una opción (y muchas veces, la correcta)

Tenemos que darle las gracias a la Reina Victoria por el concepto del vestido de novia tradicional tal y como lo conocemos hoy en día. Cuando se casó en 1840 envuelta en encaje blanco y velo —algo bastante rompedor para la época— marcó el inicio de una estética nupcial que ha sobrevivido durante generaciones. Y sí, el vestido blanco sigue siendo precioso, pero ya no representa necesariamente a todas las novias.

Cada vez más mujeres prefieren alejarse de las normas clásicas y apostar por ceremonias mucho más personales, celebraciones que realmente hablen de la pareja y de su forma de entender el matrimonio. Y, por supuesto, eso también implica replantearse el vestido.

Porque, al final, pocas imágenes hay más icónicas que la de Elizabeth Taylor casándose con Richard Burton —por segunda vez— enfundada en aquel vestido amarillo mostaza lleno de lazos y coronada con flores blancas. Taylor, que se casó ocho veces, nunca fue precisamente amiga de las convenciones, aunque sí ayudó a consolidar otro fenómeno: el auge de los tonos empolvados y rosados entre las novias que deciden olvidarse del blanco roto y el marfil.

Ahí están el romántico Valentino rosa empolvado de Anne Hathaway en su boda de Big Sur en 2012, acompañado de un tocado a juego; el vestido de Agyness Deyn firmado por Molly Goddard, con capas de tul y un delicado fondo rosa pastel; o el minivestido Chanel ligeramente empolvado que Keira Knightley reutilizó para su boda en 2013 después de haberlo llevado años antes a los BAFTA. Aunque si hablamos de favoritas absolutas, cuesta superar el minimalismo sofisticado del slip dress lila de Prada que llevó Julianne Moore en 2003.

Y la industria nupcial, por supuesto, está tomando nota y son cada vez más personas las que deciden no llevar blanco en su boda. Según los últimos datos, un 15% de las novias ya opta por vestidos alejados del blanco tradicional. Desde el inolvidable diseño degradado de Gwen Stefani firmado por John Galliano hasta el espectacular vestido púrpura de Dita Von Teese creado por Vivienne Westwood, las famosas llevan años demostrando que hay vida más allá del marfil, y ahora ha llegado nuestro momento.

Este artículo se publicó originalmente en Vogue.co.uk

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