Beber agua caliente puede ser la solución a muchos de nuestros problemas digestivos
Cualquier cosa que prometa aliviar un malestar digestivo tiene el poder de encender internet en cuestión de segundos. Pero, como ocurre con muchas tendencias de TikTok, lo que algunos presentan como un descubrimiento reciente es, en realidad, una costumbre que numerosas culturas practican desde hace siglos. En un momento en el que la Medicina Tradicional China vive uno de sus picos de popularidad, hay un hábito del que todo el mundo habla sin parar: beber agua caliente.
Los expertos explican por qué ha llegado el momento de olvidarse del hielo y pasar al agua templada o caliente.
Los beneficios
Para Pasu Harisadee, experta en Medicina Tradicional China en RAKxa Integrative Wellness, beber agua caliente es un hábito asociado a la longevidad dentro de esta disciplina, ya que ayuda a la digestión y favorece el equilibrio del flujo energético del cuerpo. Según explica, el agua caliente actúa como el “combustible” del fuego digestivo, facilitando que el organismo descomponga los nutrientes. “El calor es un vasodilatador”, señala. “Beber agua caliente relaja la musculatura del aparato digestivo y estimula la circulación del Qi —la energía vital— y de la sangre”.
En esta misma línea, Saher Hussaini, acupuntora licenciada, herbalista y fundadora de Set Your Intention Acupuncture, propone entender ese fuego digestivo como una metáfora del estómago y el bazo, los órganos encargados de la digestión en la Medicina Tradicional China. “Funcionan mejor con calor: así los alimentos se descomponen correctamente, los nutrientes se absorben y el Qi circula con fuerza por todo el cuerpo”, explica. “El agua muy fría, en cambio, debilita este proceso, ya que obliga al cuerpo a gastar energía extra para calentar el contenido del estómago antes de empezar a digerir. Con el tiempo, esto puede traducirse en hinchazón, digestiones lentas y esa molesta sensación de cansancio después de comer”.
Desde el punto de vista de la medicina occidental, la doctora Zulia Frost, cofundadora y directora clínica de Recharge Health, apunta que beber agua caliente envía al sistema nervioso una señal de “descanso y digestión”. También puede ayudar a mejorar la digestión, reducir la hinchazón y estimular el tránsito intestinal. Aunque reconoce que los estudios sobre su impacto directo en el metabolismo son limitados y que muchos beneficios son indirectos, sí coincide en que puede resultar un apoyo sencillo para el bienestar digestivo.
Mejorar la salud intestinal
“El calor ayuda al cuerpo a metabolizar los líquidos de forma más eficiente”, explica Harisadee. Además, favorece la eliminación del exceso de humedad y frío que, según la Medicina Tradicional China, ralentizan la digestión y entorpecen el flujo interno. La doctora Frost añade que las bebidas calientes relajan el tracto gastrointestinal, facilitando el tránsito de los alimentos y fomentando una forma de comer y beber más pausada y consciente.
Eliminar toxinas
Según Harisadee, la energía del estómago debería moverse hacia abajo para expulsar los desechos del cuerpo, y el agua caliente apoya este proceso, haciendo que la eliminación sea más eficaz.
Alivia el dolor abdominal
Al facilitar el movimiento de los residuos, el agua caliente puede ayudar a reducir dolores abdominales como los cólicos menstruales, la hinchazón o ese malestar difuso que a veces aparece tras comer.
Favorece una mejor hidratación
Si te cuesta llegar a la cantidad de agua diaria recomendada, beberla caliente puede ser la solución. La doctora Frost señala que muchas personas se hidratan mejor cuando optan por líquidos templados o calientes.
Calma el sistema digestivo y mental
Como el agua caliente activa el sistema nervioso parasimpático —el del “descanso y la digestión”—, puede contribuir a la relajación y a reducir los problemas digestivos relacionados con el estrés. Además, aporta una sensación de alivio respiratorio cuando hay congestión y convierte el gesto de beber en un pequeño ritual calmante.
Los inconvenientes
No son muchos, pero conviene tenerlos en cuenta. La doctora Frost advierte que beber agua muy caliente fuera de las comidas puede estimular la liberación de jugos gástricos antes de tiempo, algo que podría resultar molesto si tienes el estómago sensible o problemas digestivos previos.
Desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, Harisadee recuerda que no todo le sienta igual a todo el mundo. Si tu cuerpo ya tiende al “calor” —por ejemplo, si tienes fiebre o eres de las personas que siempre tienen calor—, añadir líquidos calientes puede ser contraproducente, como echar más leña al fuego. En casos de déficit de yin, es decir, cuando el organismo carece de hidratación y frescor, el agua caliente podría acentuar la sensación de sequedad. Y si hay inflamación o lo que en MTC (Medicina Tradicional China) se conoce como “calor húmedo”, este hábito también puede intensificar las molestias.
Cómo beber agua caliente para sacarle el máximo partido
Según Harisadee, no existe un momento “perfecto” universal para beber agua caliente: lo importante es escuchar al cuerpo y hacer lo que te siente bien. Aun así, si buscas cierta rutina, Hussaini suele recomendar tomarla antes y después de las comidas para activar y acompañar la digestión. En la MTC, explica, la energía del estómago está especialmente activa por la mañana, entre las 7 y las 9, así que empezar el día con agua caliente puede ser una buena forma de apoyar el sistema digestivo desde primera hora.

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