Alejada por completo de juicios arbitrarios, la mirada de la artista sobre este colectivo de mujeres desprende curiosidad y ternura. Al final el objetivo, más allá de fotografiar a señoras que bailan con sus perros, es tratar de asomarse a otros estratos relacionales alejados de los convencionales. “Lo bonito de fotografiar a otros que están muy lejos de tu propia realidad es que acabas comprendiendo otro espectro. Al final es una excusa para entender mejor. A mí me encanta la gente que rompe con lo normativo y no tiene ningún pudor en hacer cosas que son minoritarias”, concede. Un enfoque que, muy a su pesar, no siempre se ha entendido así: a lo largo de esta década transcurrida desde que la serie vio por primera vez la luz, no pocas veces han interrogado a Antón sobre el equilibrio mental de las mujeres de este colectivo. “A veces hay gente que me pregunta, ‘¿qué problema tienen?’ Esto me enfada mucho. Ellas no tienen ninguno, igual te lo tienes que mirar tú, ¿no?”, dice categórica la fotógrafa.
El proyecto va acompañado de un pequeño documental en el que se ven los bailes y las entrevistas que la fotógrafa les hacía a las protagonistas antes de retratarlas. Además, la serie se completa con un libro que lanzó Comisura en 2023, Cha-cha-chá (Dueto), en el que las imágenes de Antón se alían con un texto de ficción de Sabina Urraca inspirado en dicho universo. “Me encanta cuando alguien coge algo que yo ya he exprimido y de repente le da un nuevo sentido, me parece precioso. Ojalá viva para siempre”, dice al hilo de este curioso título.

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