Por su parte, Fernández señala que, a nivel del cuero cabelludo, y debido a que su función barrera puede verse comprometida, es habitual notar mayor sensibilidad, picor persistente o descamación, incluso en personas que nunca han tenido problemas previos. “En algunos casos se agravan patologías ya existentes, como la dermatitis seborreica o la psoriasis”.
Según explica la tricóloga, identificar estas señales a tiempo resulta clave para actuar de forma precoz. El cabello suele ser uno de los primeros reflejos visibles de un desequilibrio interno y prestar atención a estos cambios puede marcar la diferencia en su recuperación. No en vano, añade la especialista, el cabello no solo refleja cómo lo cuidamos por fuera, sino también cómo estamos por dentro.
Otro efecto menos conocido del estrés tiene que ver con la pigmentación del cabello. Según explica la dermatóloga Cristina de Hoyos, investigaciones recientes han observado que el estrés intenso puede afectar a las células madre responsables del color del cabello. Cuando estas se agotan, el pelo nuevo crece sin pigmento. Aunque la genética sigue siendo el principal factor en la aparición de canas, el estrés puede acelerar el proceso en personas predispuestas.
Qué hacer cuando el estrés afecta al cabello
Como tricóloga médica, la Dra. Anaya Fernández entiende el estrés no solo como un factor desencadenante, sino también como un elemento clave a tratar. Por eso recomienda un abordaje integral que permita restaurar la salud del cuero cabelludo y devolver al cabello su fuerza, brillo y vitalidad. “La gestión del estrés es una parte esencial del proceso. Cuidar el descanso, mantener una alimentación equilibrada, incorporar rutinas de autocuidado y respetar los ritmos del cuerpo influye directamente en la respuesta del cabello al tratamiento”.
En paralelo, la especialista aconseja evitar la sobreestimulación capilar, reducir el uso excesivo de herramientas de calor y optar por peinados poco tensos. En su opinión, el cuidado del cabello debe entenderse como parte de una rutina de bienestar, no solo como un gesto estético. “Cuando se combina la medicina capilar con hábitos de vida saludables, los resultados no solo se ven, sino que se sostienen en el tiempo”.
Desde el punto de vista del cuidado capilar, adaptar la rutina también puede marcar la diferencia. La peluquera María Roberts recomienda apostar por tratamientos que preparen el cuero cabelludo y refuercen la fibra capilar durante estos periodos. Entre ellos menciona el uso de prechampús estimulantes, como Complexe 5 de René Furterer, que ayudan a activar el cuero cabelludo antes del lavado, así como líneas anticaída que refuercen el cabello desde la raíz. “Nosotros trabajamos con un asesoramiento 360, desde dentro hacia fuera. Utilizamos productos para preparar el cuero cabelludo, ampollas anticaída y tratamientos que aporten hidratación y brillo, buscando siempre dar con la rutina que mejor funcione en cada caso”.

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