Cambié mi tostada con tomate de cada mañana por este desayuno saludable y esto es lo que ha pasado
Llevo años siendo fiel a la tostada con tomate en el desayuno –incluso con jamón en días grandes–. Le juré amor eterno a esta modalidad de desayuno mediterráneo (con fruta y café, claro) tras comprobar que los desayunos dulces me ponían el pico de glucosa por las nubes y me hacían tener hambre prácticamente a la hora de haberme dado un buen festín. Y me ha funcionado bien, me saciaba y me daba energía. Sin embargo, una amiga en plena menopausia –a mí no me debe quedar mucho– me contó que había cambiado la tostada de pan del desayuno por porridge de avena, yogur, semillas y frutos rojos algunos días, y otros por yogur griego con granola casera y frutos rojos. Y tras hacerlo durante unas semanas, había conseguido perder peso (y no echar de menos el pan). Como la opción del porridge no me acaba de convencer, me decanté por la segunda opción de yogur griego (o kéfir) y granola sin azúcar y se ha convertido en mi desayuno favorito. Me sacia más y me hace tener más energía. Cuado lo tomo, no tengo necesidad de picar algo más hasta la comida, ni tampoco tengo el clásico bajón de energía que puede suceder cuando tomas hidratos de carbono de absorción rápida como el pan blanco.
Desayunar yogur griego y granola casera: sus beneficios inmediatos
Por no quedarme solo en mi experiencia, quise confirmar con la nutricionista Laura Parada los beneficios de este desayuno. Y sus palabras ratificaron lo que me temía: “Este desayuno aporta más saciedad y energía más estable a lo largo de día. El yogur griego sin azúcar es alto en proteínas, probióticos naturales y aporta calcio y otros minerales que mejoran la salud ósea. Con la granola casera sin azúcar a base de frutos secos y semillas se añaden proteínas y grasas saludables. Y la avena de la granola es fuente excelente de fibra e hidratos de carbono de absorción lenta, beneficiosa para la salud digestiva, reducción del colesterol y los niveles de azúcar en sangre. Además, contiene fibra soluble (como los betaglucanos) e insoluble, que ayudan a mejorar el tránsito intestinal”, me explica de forma detallada.
Las bondades que tiene este desayuno a largo plazo
Aún necesito unas semanas para comprar sus beneficios a largo plazo, pero Parada me confirma que puede ser una buena opción si se quiere perder algo de peso. “Su valor nutricional es más completo y al generar más saciedad evita que se pique entre horas. Así se llega con menos hambre a la siguiente comida y de esta forma se consumen menos calorías a lo largo del día y se puede conseguir un descenso de peso a largo plazo y una mejora en la composición corporal con aumento de masa muscular y pérdida de grasa”, explica Parada.
Una receta de granola casera
Dado que las granolas envasadas puede tener más azúcares, la nutricionista aconseja optar por granolas caseras fáciles de preparar (se puede guardar en un frasco hermético). Y comparte esta receta para 8 raciones (cada ración de 50 gramos tiene 250 calorías, 8 gramos de proteína, 27 gramos de hidratos y 10 gramos de grasas).
Ingredientes: 300 gramos de copos de avena; 50 gramos de frutos secos (nueces, almendras, anacardos); 50 gramos de semillas (lino, sésamo, calabaza); 2 cucharadas de pasta de dátiles; una cucharada sopera de aceite de coco y una cucharadita de canela molida.
Preparación: mezclar todos los ingredientes en un bol, expandir la mezcla en una placa con papel de horno y cocinar a 150 grados unos 10 minutos o hasta que esté ligeramente tostada.
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