09/08/2026

Cenar solo proteínas: llevo un mes haciéndolo (de lunes a jueves) y esto es lo que ha pasado

Cenar solo proteínas: llevo un mes haciéndolo de lunes a jueves

El hype actual por las proteínas es real. Tan real como que hemos pasado de no comer suficientes a, en algunos casos, excedernos en su consumo (según la nutricionista Melyssa Chang se está empezando a tomar hasta un 35% más de las necesarias). Está claro que ni una cosa ni la otra, porque el incremento no debería hacerse en detrimento de otros macronutrientes como grasas y carbohidratos de absorción lenta. Es justo y necesario aclararlo porque esta historia no pretende vanagloriar las proteínas hasta el punto de demonizar otros nutrientes. Es simplemente un relato de lo que me pasó cuando decidí cenar solo proteínas cuatro veces a la semana, pero prestando especial atención al consumo que hacía de verduras, grasas e hidratos de carbono en el resto de las comidas para que esas cenas proteicas no desequilibraran el resto de la dieta. Dicho y aclarado esto iremos a la historia del titular.

Las cenas siempre me han ocasionado muchos dilemas: es el momento del día en el que más hambre tengo –el final de la jornada y la relajación que implica tienen mucho que ver–; también en el que más cansada estoy, y en el que más consciente soy de la necesidad de no hacer una cena copiosa para dormir bien y no engordar, ya que el metabolismo se ralentiza en las últimas horas del día. Por eso he probado varias estrategias para llevarlas a cabo y, sin duda, la que mejor me está funcionando hasta ahora es la de cenar solo proteínas, pero teniendo muy presente ciertas recomendaciones para no pecar por exceso (de proteínas) y por defecto (de otros macronutrientes) el resto del día.

Proteínas y pérdida de peso. ¿Qué he notado?

La nutricionista y bioquímica Leticia Carrera siempre recomienda esta fórmula cuando lo que se quiere es perder peso (sin irse a la cama con sensación de hambre). Y su explicación me convenció. “Por la noche el gasto calórico es mínimo por lo que todo lo que cenemos y que el cuerpo no utilice se va a guardar en forma de grasa. Recomiendo cenar proteínas si queremos perder peso porque las proteínas son necesarias para formar nuevos tejidos. Y precisamente por la noche nuestro organismo entra en modo de reparación. Cuando ingerimos proteínas quemamos mucha energía para metabolizarlas, por tanto, el total de calorías que nos aportan se ve reducido”, decía.

Si nos ceñimos al análisis de la pérdida de peso, es cierto que no puedo dar un dato exacto en kilos ya que tengo que aclarar que no soy partidaria de pesarme en casa porque hay muchas fluctuaciones que pueden afectar a la cifra. Además, tal y como nos confirmó hace tiempo la nutricionista María del Mar Silva, “la pérdida de peso correcta es cuando no perdemos masa muscular. Y eso no se puede detectar de forma fiable con las básculas que tenemos en casa”. Por eso prefiero, tal y como afirma Itziar Digón, atender a las sensaciones corporales, es decir, observar si me siento más ligera o ver cómo me queda la ropa que me pongo habitualmente (la famosa entrenadora de las celebrities, Amy Rossof David, lo llama el ‘test de los vaqueros’). Aclarado esto, puedo decir que tras un mes poniendo en práctica esta estrategia, este test me ha confirmado que he perdido volumen y, probablemente, algún kilo de grasa.

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