Hay muchas leyendas en torno al tarot. Algunos lo relacionan con el antiguo Egipto, la Cábala y otras antiguas tradiciones de sabiduría. Sin embargo, las primeras barajas conocidas se remontan a un juego de cartas del siglo XV conocido como tarocchi o carte da trionfi (cartas del triunfo), y sus asociaciones místicas no surgieron hasta los siglos XVIII y XIX. «No fue hasta que se generalizó el uso de las imprentas en color cuando el fenómeno que hoy conocemos como tarot se extendió por Europa y ganó popularidad entre los ocultistas franceses, así como entre los psicoanalistas junguianos, los adivinos romaníes y los masones», escribe Pamela Love en la guía de su propia baraja, The Infinite Door, de reciente aparición.
Encuentra tu baraja
Aunque hay cientos de magníficos mazos de tarot entre los que elegir –incluido el ya icónico Wild Unknown de Kim Kran y el brillante Ethereal Visions de Matt Hughes–, los lectores de tarot más veteranos recomiendan empezar con el mazo clásico de Rider-Waite porque sus imágenes son muy descriptivas. Una vez que aprendes con el mazo de Rider-Waite, puedes entender fácilmente las imágenes de las cartas de casi todos los demás mazos.
Y no, no pasa nada por comprarte una baraja de tarot: «Hay gente que dice que supuestamente no no debes comprarte tu propia baraja; alguien debería regalártela», dice Howe. “¿Pero qué pasa si nadie te compra una baraja? Entonces nunca aprendes a leer las cartas. ¡Yo me compré mi baraja y soy tarotista!”
Conocer las cartas del tarot y sus significados
Una vez que tengas tu baraja, lo siguiente que debes hacer es familiarizarte con las 78 cartas. Como ya hemos dicho, las cartas se dividen en dos grupos: las 22 cartas de los arcanos mayores, que representan temas arquetípicos, y las 56 cartas de los arcanos menores, que representan experiencias cotidianas. Para los que se lo pregunten, «arcano» viene de la palabra latina que significa misterio o secreto.
Los arcanos mayores
Puedes considerar las 22 cartas de los arcanos mayores como las «grandes» lecciones. Se enmarcan en un único arco narrativo que refleja el desarrollo psicológico o espiritual, empezando por la ingenuidad (El Loco, carta 0) y pasando por varias fases, retos y despertares para llegar finalmente a la plenitud (El Mundo, carta 21). Por esta razón, los arcanos mayores se denominan a menudo el Viaje del Loco y pretenden representar el viaje arquetípico a través de la vida que todos debemos realizar. «Los arcanos mayores cuentan la historia de nuestra evolución colectiva y personal», explica Dyan.
Los arcanos menores
Los arcanos menores reflejan las influencias más ”pequeñas» y cotidianas: lo emocional, lo mental, lo energético y lo material. Así, las 56 cartas de los arcanos menores se dividen en cuatro palos, cada uno de los cuales representa una faceta o ámbito diferente.

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