Recuperarse del ‘burnout’ sin dejar de trabajar
El estrés laboral ha llegado a tales niveles que hemos normalizado el síndrome del trabajador quemado, o burnout. Tanto, que no tenerlo te deja fuera de muchas conversaciones. Listas de pendientes interminables, procrastinación —a menudo fruto de la sobrecarga— y el cansancio como filosofía conviven con un absentismo, que en el primer trimestre de 2025 en España alcanzó el 7%, lo que representa más de 1,5 millones de empleados ausentes a diario según el Informe de Randstad Research.
Pero la realidad es que no todo el mundo puede permitirse parar. Autónomos, perfiles con alta responsabilidad o quienes acaban de aterrizar en un nuevo puesto suelen convivir con el agotamiento físico y mental sin opción de una baja. Para muchos, el dilema no es si están quemados, sino cómo seguir trabajando mientras cuidan su salud mental.
Para Cristina Jardón, pedagoga, experta en bienestar organizacional, inteligencia emocional y liderazgo, las organizaciones son entes vivos que no se transforman de acuerdo con el ritmo del avance tecnológico y social, sino de acuerdo con cómo lo hacen las personas que la conforman. “Quien hoy no tenga como prioridad el bienestar de sus equipos está abocada al fracaso, por mucha inteligencia artificial que implanten”. Asegura que los empleados no cuidados ni respetados buscarán otras oportunidades en la competencia, y esa fuga de talento, que ya existe, será un gran problema a medio y largo plazo.
Tengo ‘burnout’ y puedo parar
Lo primero es estar atenta a las señales que, si bien es cierto que conocemos de sobra, solemos ignorar porque, quién no padece hoy en día de alteraciones de sueño, molestias digestivas, irritabilidad, falta de concentración o pérdida de motivación. Jardón recuerda que esto no es algo que sucede de la noche a la mañana, por lo que reconocer los primeros síntomas es clave a la hora de poner remedio. “Por ejemplo, cuando aparece la fatiga física, es importante revisar la alimentación, aumentar los tiempos de descanso, chequear si se requiere suplementación y potenciar el movimiento o deporte”.
En el caso de la fatiga mental, sugiere reducir la exposición a los dispositivos electrónicos, comprometernos con la desconexión del trabajo fuera de un horario estrictamente marcado y también revisar nuestro discurso mental. “Es estrés percibido es más dañino que el estrés real”. La experta sostiene que cuando trabaja con equipos, tiene soluciones sencillas al alcance de todos que suelen ser muy eficaces y comparte tres de sus favoritas. “Es fundamental comprometerse con el autocuidado y dedicarse unos minutos diarios”.
- La respiración es una herramienta poderosísima para revitalizarnos. Según la experta, la mayoría de las veces ni siquiera somos conscientes de que respiramos y solemos hacerlo mal, pero cuando aprendemos a utilizarla a nuestro favor, es una gran aliada. “Algo tan simple como realizar tres respiraciones profundas, conscientes y completas a lo largo de la jornada, nos trae mayor oxígeno, nutrición a las células y cierto bienestar mental”. Otro ejercicio que propone es la respiración alterna o anuloma viloma —alternancia de la respiración por las fosas nasales—, asegura que bastan unos minutos para equilibrar hemisferios cerebrales, mejorar la oxigenación y limpiar la mente.
- El movimiento, indispensable para recuperar la energía. Recomienda darse pausas activas para estirarse, caminar o realizar alguna serie de ejercicios sobre la silla a lo largo de la jornada. “Esto será de gran ayuda para mejorar el estado físico y mental, y conectar con el bienestar”.
- El humor y la risa son también revitalizantes. Insiste en que debemos aprender a convivir y gestionar todas las emociones, aunque aquellas como el enfado o el miedo consumen mucha energía. Jardón nos invita a potenciar las que nos elevan la energía. Ten en cuenta que un metaanálisis de 2023 titulado La risa como medicina: revisión sistemática y metaanálisis de estudios de intervención que evalúan el impacto de la risa espontánea en los niveles de cortisol, demostró que una intervención de risa puede reducir los niveles de la hormona del estrés casi un 32%.
Aprender a poner límites y a delegar, como forma de autocuidado
La respiración, el ejercicio, el humor… Todas ellas son herramientas valiosas y efectivas, especialmente en momentos de crisis. No obstante, a menudo observamos una incapacidad para poner límites en etapas incipientes de estrés, que acaba convirtiéndose en una bola de nieve que terminará por arrastrarnos. En este sentido, tanto las empresas como nosotras mismas, debemos aprender a establecer horarios y tiempo de desconexión.

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