Desde su boom en los 80, las pulseras de resina nunca se fueron del todo. Aparecen cada verano como ese accesorio infalible que resiste sol, sal, sudor y tardes de playa. Esa pieza que eleva un bikini en segundos y sobrevive intacta.
Pero esta temporada regresan con giro futurista. En Coperni, Sébastien Meyer y Arnaud Vaillant las reinterpretan casi transparentes, con un aire Matrix-esque: como llevar una burbuja encapsulada en la muñeca. Un forma de agregar un toque de minimalismo sci-fi a un estilismo monocromático. Y luego está Chanel, que en su pasarela las llevó en clave estrella como materializando el verano en un accesorio.

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