El color de colorete que voy a usar como sombra de ojos y barra de labios este verano 2026
Soy minimalista para casi todo en mi vida, menos para maquillarme. Y no porque me decante por maquillajes excéntricos intentando emular a Maddy en Euphoria. Soy bastante ‘sota, caballo y rey’ y no me salgo de mis particulares coordenadas: ojos marcados y labios nude. Sin embargo, para maquillarme los ojos utilizo varios tonos de lápices de ojos –uno marrón mate, otro tono café irisado y otro más rojizo– y un toque final de sombra topo. Nadie diría que para hacerme ese maquillaje (bastante discreto, por cierto) mezclo tantos productos. Pero el caso es que lo hago. Y eso incrementa el tiempo que paso frente al espejo cada mañana. Me encantaría seguir la regla de Zaddie Smith –“No pasar más de quince minutos al día, en total, delante de espejo”–, pero las cuentas no me salen. Por no hablar de lo que acaba pesando ni neceser cada vez que viajo y tengo que meter todos los productos que necesito para mi mezcla maestra.
Las ventajas de los colores rojizos
El caso es que con este historial conseguir maquillarme solo con un producto era para mí una especie de fantasía beauty. De esas cosas que lees, pero que crees que no son para ti. Pero me equivocaba, porque si das con el producto y el color adecuado, la cosa puede cambiar. Desde que supe que los tonos ligeramente rojizos (bien elegidos) pueden refrescar la mirada y hasta neutralizar ojeras, cualquier magenta, ciruela o similar que cae en mis manos lo acabo probando. En este caso era un colorete, pero su textura cremosa con acabado polvo me permitía usarlo también en los párpados y labios. Y nada me seducía más que intentar lograr hacerme un look monocolor. Hablo del tono Mauve de la nueva coleccion de coloretes Prada Touch, un tono baya frío que, tal y como me explica Nerina Freán, Makeup Expert Trainer de Prada Beauty en España, “queda bien en todos los tonos de piel”.
Cómo maquillarse todo el rostro solo con un colorete
La clave de uso es ir poco a poco. “Su fórmula híbrida de crema a polvo y su acabado mate difuminado hace que sea muy fácil modularlo y trabajarlo en capas, creando volúmenes y graduando su intensidad, según el resultado esperado” . Eso sí, el modus operandi (y los trucos) variará en función de la zonas:
- En párpados: “Sugiero aplicarlo más saturado y difuminarlo con la yema de los dedos o con una brocha larga”, afirma la experta.
- En mejillas. “Coloca una ligera capa de rubor, cubre suavemente con tu fondo de maquillaje y reaplica nuevamente una fina capa de rubor en el alto de la mejilla, para un resultado natural y chic”, añade.
- “En labios, focaliza el color en el centro del labio y difumina hacia los extremos para un efecto labio mordido”.

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