El ejercicio (superfácil) que podemos hacer a partir de los 40 para activar el metabolismo
De los beneficios de subir y bajar escaleras hemos hablado largo y tendido. En muchas ocasiones. Hasta hemos mencionado estudios que han comprobado que es un factor inequívoco de longevidad (uno de los secretos de los habitantes centenarios de Barbagia, en Cerdeña, es precisamente el tener que bajar y subir empinadas pendientes a diario así como unos 30 escalones). Pero ha tenido que ser Marián García –a.k.a Boticaria García en redes sociales–, doctora en Farmacia y nutricionista, quien ha dado una vuelta de tuerca a lo que ya sabíamos sobre este ejercicio para hacernos creer, cada vez que pulsemos el botón del ascensor, que nos estamos equivocando. La experta, autora del libro Mujeres de hierro (Planeta), donde también lo explica, ha contado a esta cabecera la mejor manera de llevar a cabo este ejercicio y cómo integrarlo en nuestra rutina diaria para conseguir, no solo trabajar el sistema cardiovascular, sino incrementar el gasto energético (lo que implica activar el metabolismo) e, incluso, rebajar los famosos picos de glucosa. Porque se puede subir y bajar escaleras sin más, o intentar convertir el proceso rutinario en un ejercicio maravilloso, a cualquier edad, pero especialmente a partir de los 40 y/o cuando la perimenopausia empieza a desequilibrarlo casi todo.
La regla del 3
Ella misma cuenta en el libro cómo consiguió convertir este ejercicio en rutina: “Cuando empecé a correr incorporé las escaleras al volver a casa como colofón del entrenamiento, aprovechando que ya llevaba las mallas puestas. Con el tiempo, el hábito creció y hoy no solo busco las escaleras allá donde voy –ya sea en el trabajo o en hoteles– sino que, a veces, me vengo arriba y las subo cargada con las bolsas de la compra o las maletas. Para García, una de las grandes claves es sistematizar este ejercicio cotidiano e intentar repetirlo, al menos, tres veces al día. ¿Los motivos? Los confirma la ciencia:
“Se realizó un estudio en personas sedentarias a las que se pidió que subieran unos 60 escalones, aproximadamente tres pisos, a ritmo intenso, tres veces al día y dejando varias horas entre cada tanda. Lo hicieron tres días por semana durante seis semanas y, ¡sorpresa!, mejoraron su capacidad cardiovascular”, nos explica. Por eso ella propone, sin obsesionarse, intentar “buscar tres momentos del día para subir tres pisos con alegría. A una intensidad de 6-7 sobre 10. Es decir, un ritmo que te haga respirar más fuerte y que avise a tus piernas de que hoy han venido a trabajar. No hace falta correr ni llegar arriba pidiendo oxígeno, pero tampoco subir mirando el móvil”, explica.

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