10/06/2026

¿Es el dinero la última barrera feminista que nos queda por superar?

En España, las mujeres perciben 4.781,18 euros menos al año que los hombres, según la última Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada en 2025 del Instituto Nacional de Estadística (INE), relativa a datos de 2023, lo que supone una brecha salarial del 15,74%. La diferencia más elevada se produjo en 2013, con una brecha del 23,99%. Esta estadística no tiene en cuenta a todas aquellas mujeres que se dedican al trabajo del hogar no remunerado —el 6,9% de las mujeres, frente al 0,3% de los hombres—, según la segunda encuesta al respecto que llevó a a cabo Oxfam Intermón. Lo que nos coloca en una evidente situación de desigualdad.

Por ello, figuras como Livia Paretti, licenciada en derecho y CEO de la agencia de comunicación y business development, Inmedia Solutions, decidió organizar un curso de independencia financiera para mujeres –la italiana afincada en Barcelona fue además miembro de la junta directiva fundacional de 50a50, una asociación sin ánimo de lucro–. El curso “Mujeres Dinero y Finanzas” se llevó a cabo en la Cambra de de Comerç de Barcelona en colaboración con l’Observatori Dona, Empresa i Economia (ODEE). “Eran espacios de formación y concienciación sobre educación financiera y autonomía económica femenina”, adelanta Paretti. “El proyecto, que se llamaba Mujeres, dinero y finanzas, tenia como objetivo ayudar a las mujeres a entender y gestionar su propio patrimonio —sus ingresos, sus ahorros y sus decisiones económicas—, algo que históricamente muchas habían delegado en terceros, a menudo en figuras masculinas”.

En ellos, juntas, abordaban temas como la economía personal, la brecha salarial o la planificación financiera, pero también algo más profundo: la relación emocional y cultural que las mujeres hemos tenido con el dinero durante generaciones. “En España, hasta 1975 las mujeres no podían gestionar libremente sus operaciones bancarias sin autorización masculina, y ese legado sigue teniendo impacto cultural”, continúa Paretti. “A esto se suman factores estructurales: según datos del Instituto Nacional de Estadística, la brecha salarial de género en España se sitúa en torno al 16% y las mujeres siguen asumiendo mayoritariamente las interrupciones profesionales por maternidad o cuidados. Esto repercute directamente en su capacidad de ahorro, inversión y generación de patrimonio”.

Paretti decidió crear este espacio de reunión y apredizaje al ver a mujeres de su entorno, incluso algunas directivas, desentendiéndose de la gestión de sus finanzas. “Entendí hasta qué punto la independencia económica no es solo una cuestión técnica, sino una forma de libertad y protección personal. La educación financiera no entiende de niveles de renta ni de trayectorias vitales”, explica. Por suerte, cada vez hay más mujeres inversoras y además las nuevas generaciones muestran un mayor interés en este sector.

Y aun así, la desigualdad sigue siendo evidente. “La precariedad contribuye a que la mayoría de las mujeres tengan una menor capacidad para el ahorro y la inversión. Pero también influyen aspectos culturales y psicológicos: una menor confianza a la hora de tomar decisiones financieras o negociar salarios, y una mayor prudencia en la inversión. Esa prudencia, que puede ser una fortaleza, a veces se traduce en menor exposición a oportunidades de crecimiento. Y todo esto tiene consecuencias a largo plazo, especialmente en momentos como separaciones, jubilación o imprevistos”, zanja la abogada.

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