Una boda sureña, inspirada en ‘La edad de la inocencia’: así fue la boda en Atlanta de esta diseñadora de interiores
Sara Worth Mullally y Alexander Reckford crecieron juntos en Atlanta (Georgia), donde ambos asistieron a la Pace Academy y, en abril de 2013, él la invitó al baile de graduación. «Ese momento acabó marcando el principio de todo para nosotros», cuenta Sara, que es la vicepresidenta de marca de Hill House Home. «Lo que empezó como una cita para el baile de fin de curso se convirtió en una relación que nos llevó a través de la universidad, años de relación a larga distancia y, finalmente, a nuestro primer hogar juntos en el West Village de Nueva York».
A finales de agosto de 2024, Alexander le propuso matrimonio en la casa del lago de la familia de Sara. «Estábamos solos, lo cual me hizo sospechar, porque a Alexander le encanta estar con sus amigos y se negó educadamente a invitarlos ese fin de semana», recuerda Sara. «Me pidió matrimonio tomándonos unos cócteles al atardecer con un anillo de ensueño, diseñado por Bear Brooksbank. Después llamamos a familiares y amigos, y organizamos una pequeña celebración cuando volvimos a la ciudad al día siguiente».
Su boda fue poco más de una década después de conocerse y tuvo lugar en su ciudad natal, Atlanta, durante el primer fin de semana de octubre de 2025. La ceremonia se celebró en la Catedral de St. Philip, y la recepción en el Capital City Club.
«Tanto la iglesia como el club estaban reservados a las 24 horas de prometernos», admite Sara. «Mis padres estaban muy emocionados y, siendo su primera hija, no había duda de que me casaría en Atlanta. Estuve muy involucrada en la organización, al igual que mi madre, que es mi mejor amiga. Sabíamos que queríamos trabajar con talento local, a muchos de los cuales conocíamos desde hacía años, y nos volcamos en sacar la mejor cara de los sitios que elegimos, que Teagrada Events y Britt Wood Designs conocían súper bien».
A la madre de Sara se le da muy bien la floristería, y Britt, su florista, se entendió a la perfección con el equipo madre-hija desde el principio. La inspiración principal para los arreglos florales y la decoración fue la película La edad de la inocencia, la exuberante y fastuosa representación de la sociedad neoyorquina de la Edad Dorada, rebosante de opulencia, frutas exóticas y abundantes flores.

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