La conexión que podamos tener con nuestro armario es una relación en toda regla que a menudo sufre sus reveses. Como en una pareja longeva, es una cuestión de etapas. Y en invierno, es fácil pasar por una mala racha: no hay tiempo para pensar, y la fórmula de pantalones + jersey + abrigo largo puede aburrirnos hasta la saciedad. No hay variedad, solo estilismos anodinos un día sí, y al otro, también. Sin embargo, hay veces que tan solo hace falta una chispa para reavivar esa ilusión con el acto de vestirnos. Y en mi caso, han sido unas botas viejas.
Por ‘viejas’ no me refiero solamente a su antigüedad. Por supuesto, soy partidaria de vivir la ropa (hay calzado en mi guardarropa que puede tener fácilmente más de diez años). En este caso, también entra el efecto desgastado en la ecuación. Firmas como Khaite incluyeron unas mosqueteras XXL con una piel desigual, que mostraba un efecto rozado tanto en la puntera como en las costuras. La apuesta no es novedosa, pero sí irresistible. A título personal podemos llamarlo el efecto ‘Balenciaga’: con esa misma intención concibió Nicolas Ghesquiere el ‘City’, uno de los bolsos ubicuos de principios de los 2000. “Todas las chicas que desfilaban, incluyendo Kate Moss, vinieron y preguntaron si era vintage o algo que había encontrado en el mercadillo”, comentaba Ghesquière en una entrevista de 2011. Su principal baza era el efecto piel desgastada, que daba la impresión haber pasado de generación en generación. Y aunque la firma lanzó el Cagole, son las versiones de segunda mano del rebautizado como ‘Motorcycle’ las que proliferan a pie de calle.
Khaite otoño 2025Courtesy of Khaite
Edward Berthelot/Getty Images
A estas botas le pasan como al bolso: es ese efecto usado lo que las convierte en magnéticas. El hecho de poder contar una historia (o al menos, simularla) añade una pátina de tiempo que también se traduce en estilismos más interesantes. Lo dejaban claro las gemelas Olsen luciendo sus bolsos Hermès al borde del desgaste. Que sea o no un símbolo de estatus, ya es otra cuestión, nosotros nos quedamos con el resultado que consigue y que puede trasladarse perfectamente a las botas. Además, una de las ventajas radica en todos los formatos que podemos encontrar bajo este paraguas: Prada o Khaite se decantan por las botas de cowboy desgastadas, mientras que Zara incluía en su colaboración con Kate Moss unas ceñidas, tipo go-go (como las del otoño de Miu Miu) efecto usado. Si prefieres las botas moteras, firmas como Golden Goose o Massimo Dutti también tienen opciones de lo más seductoras si lo que buscas es precisamente reconciliarte con tu armario de una vez por todas.


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